Trapero, con su abogada, durante su declaración en el juicio del 'procés'. Foto: Tribunal Supremo

Las comunicaciones internas de los Mossos delatan a Trapero

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Un comisario de Policía Nacional revela que la cúpula de Mossos ordenó el 1-O seguir a los otros cuerpos policiales e ignoró las peticiones de refuerzos

Barcelona, 02 de abril de 2019 (13:40 CET)

Las grabaciones de las comunicaciones del Centro de Coordinación (Cecor) central de los Mossos d'Esquadra durante el 1-O revelaron centenares de comunicaciones en las que diferentes unidades informaban a sus superiores de los movimientos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. 

Esas grabaciones desmienten al mayor de los Mossos, José LuisTrapero, que en su declaración había negado cualquier seguimiento a los cuerpos de seguridad del Estado. La Guardia Civil ya las había hecho emerger en el juicio del procés que se sigue en el Tribunal Supremo, y este martes, el comisario en jefe de la brigada de información de la Policía Nacional en Barcelona, Juan Manuel Quintela, abundó en ellas.

Quintela precisó que a las 8.15 horas del 1 de octubre de 2017, el Cecor difundió una instrucción que daba "prioridad absoluta" a comunicar cualquier movimiento de policías y guardias civiles, y después hubo 271 comunicaciones con el centro de coordinación en las que los Mossos informaban a sus superiores de la ubicacion de los agentes de los otros dos cuerpos policiales desplegados para impedir la celebración del referéndum.

Es más, ese marcaje en corto no se limitó a la jornada del referéndum. Entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre, los Mossos efectuaron 214 consultas relacionadas con el 52% de los 229 vehículos camuflados que la Policía Nacional usó para investigar actividades relacionadas con el referéndum. "Ese seguimiento no es normal", consideró el comisario.

En las grabaciones se pedía a veces usar "la clave 21", un código que significaba prescindir de los canales de comunicacion abiertos y utilizar el teléfono. El abogado del exconseller de Interior Joaquim Forn, Javier Melero, alegó que había declaraciones de mossos explicando que eso era un modus operandi habitual para evitar que se colapsara la centralita de radio del Cecor, pero Quintela no dio su brazo a torcer y replicó que el uso de móviles ese día fue inususalmente alto y que en las grabaciones hay referencias a la preferencia por usar "un medio cerrado"  e incluso la negativa de algún agente, que exigió recibir las órdenes en abierto.

Peticiones de refuerzos no atendidas

Las comunicaciones interceptadas, que han sido remitidas a la Audiencia Nacional, donde se juzga a Trapero y al resto de la cúpula de la policía catalana, revelan otro dato que deja en mal lugar a los mandos policiales: los 178 requerimientos de refuerzos por parte de las parejas de agentes desplazadas a los distintos centros de votación. Aseguró el testigo que no consta que ninguno fuera atendido, y puso un ejemplo sangrante: el de una dotación que sobre las 8.30 horas interceptó a un vehículo que llevaba cuatro urnas camino de un centro de votación.

La patrulla comunicó el dato a la central y pidió refuerzos porque había empezado a acudir gente que les había rodeado. Diez minutos más tarde, los agentes insisten en su petición, porque los congregados ya eran alrededor de 40, y media hora más tarde, todavía sin noticias de que fueran a recibir ningún apoyo, comunican que ya hay un centenar de congregados o más y que no les queda otra que irse y dejar las urnas.

El comisario explicó que, de los dos cuerpos antidisturbios de los Mossos, la Brigada Móvil (Brimo) no fue activada, y a los agentes del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) "se movieron pero apenas se utilizaron". ¿Cómo? Se les enviaba a un centro de votación y cuando estaban llegando se les derivaba a otro, o bien se les destinaba a centros en los que, cuando llegaban, ya había intervenido la Guardia Civil o la Policía Nacional. "Fue una infrautilización clarísima", concluyó Quintela.

Clima de desconfianza

Ls cargas de profundidad a los mossos no acabaron ahí. El testigo contó el clima de progresiva desconfianza que desde el 20-S se había ido instalando respecto de la actuación que tendrían los Mossos llegado el día del referéndum. Y señaló a Trapero y a Forn cuando explicó que los planes  policiales, declarados secretos por la fiscalía y que el mayor admitió haber compartido pese a ello con el conseller, acabaron en los medios de comunicación, como las pautas de actuación de los Mossos el 1-O.

Fue esa difusion, argumentó, la que permitió a los organizadores del referéndum adaptarse para eludir las medidas policiales previstas. Así, si inicialmente había llamamientos a acudir a los colegios a las 7.30, cuando se publicitó que los mossos pensaban acudir a primera hora, se pasó a convocar a las 5 de la mañana. "Así, cuando los mossos llegaban a los colegios, aquello ya estaba tomado".

Episodios de violencia

Quintela también abonó la tesis de la rebelión, ahondando, como han hecho otros agentes y mandos policiales, en los episodios violentos con los que lidió la policía tanto el mismo 1-O, cuando hubo 72 agentes de la Policía Nacional heridos y con parte médico, como el 20-S, durante el intento de registro frustrado a la sede de la CUP en Barcelona, que se intentó efectuar sin orden judicial.

El comisario explicó que esa actuación la motivó la llegada de un camión o furgoneta con propaganda del referéndum, parte de la cual fue trasladada al interior de la sede, por lo que la policía solicitó una orden de registro a la fiscalía. Mientras la esperaban, una multitud se congregó en el lugar con "actitud hostil", y los agentes fueron "acometidos violentamente y golpeados" al tratar de entrar en el edificio. Cuando finalmente se retiraron, lo hicieron entre abucheos y lanzamientos de objetos y efectuando disparos de salvas para abrirse paso porque se vieron rodeados.

Esos días que calificó como de "extrema tensión" y en los que se registraron decenas de incidentes de orden público, Quintela recordó que la Policía Nacional elaboró un informe en el que se contabilizaban 37 ataques contra el PSC porque sus alcaldes se negaron a ceder locales municipales como centros de votación.

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