Las tres salidas de Mas ante el ‘no’ de Rajoy al 9N

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El president podría anticipar las autonómicas, dimitir o buscar un gobierno de unidad hasta 2016

Manel Manchón

El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su reunión en La Moncloa
El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante su reunión en La Moncloa

20 de septiembre de 2014 (20:21 CET)

El Govern de Artur Mas busca cómo ganar unos días para que el apoyo del bloque independentista a la consulta del 9N suba el tono. Lo hace también para que el Gobierno español sepa guardar las formas, muy preocupado porque no pudo presentar el recurso a la ley catalana de consultas al minuto siguiente de aprobarse en el Parlament.

Pero, aunque esa gestualidad en la política sea importante –supuesta firmeza en Madrid y supuesta exhibición democrática en Barcelona-- el guión está ya en su última página. El President Mas no podrá convocar la consulta soberanista del 9 de noviembre –a la espera de alguna sorpresa mayúscula-- y deberá pensar en una respuesta adecuada ante el ‘no’ de Mariano Rajoy al 9N.

Prórroga de los presupuestos

Algunos dirigentes de Convergència han defendido durante meses –también el propio Mas ha dado pie a ello—que el President de la Generalitat podría seguir gobernando más allá del 9 de noviembre, buscando otros socios parlamentarios si Esquerra Republicana le retiraba el apoyo.

En las manos de Mas está la posibilidad de prorrogar los presupuestos de 2014 --aunque ha asegurado que quiere recuperar la paga extra de los funcionarios-- y llegar a finales de 2015 con una información muy valiosa: saber el nuevo equilibrio de fuerzas que habrá en el Congreso de los Diputados, porque habrá elecciones generales en noviembre de 2015, o, tal vez antes.

Elecciones al Parlament

Pero el clima de tensión, la presión enorme que ejercen algunas entidades, al margen de Esquerra Republicana –iniciará a partir de los próximos días una campaña para poder votar el 9N— como la Asamblea Nacional Catalana (ANC) pueden provocar que ese inicial deseo no sea una realidad. Mas es consciente ahora –lo evidenció en el debate de política general en el Parlament esta semana—que debe encontrar una alternativa: cómo y cuándo anticipa las elecciones.

Su argumento es que quiere saber “qué quieren los catalanes” –aunque hay sondeos de todo tipo que proporcionan las empresas demoscópicas—para poder llevar Cataluña a una u otra dirección.

El ‘no’ en Escocia

En ese lapso se ha celebrado el referéndum de independencia en Escocia, que ofrece una curiosa lección: los independentistas han perdido por una diferencia mayor de la esperada, pero ganan los que deseaban un mayor autogobierno, que el primer ministro británico, David Cameron, ha prometido abordar. Es decir, en Escocia han ganado los que en Cataluña apuestan por esa denostada “tercera vía”.

Pese a todo, con diferencias y similitudes con Escocia, Mas llega a la hora decisiva. Y, según diversas fuentes, el President podría elegir tres caminos distintos.

Aprovechar la fuerza de la tensión

El primero es aprovechar, precisamente, la fuerza que está recibiendo y recibirá en los próximos días --con su pulso al Gobierno español-- para permitir que, efectivamente, los catalanes puedan votar el 9 de noviembre, o con muy pocos meses de diferencia.

En ese caso, Mas podría conseguir un mejor resultado –apuntan diferentes expertos—que si deja pasar el tiempo. El candidato sería el President Mas que habla de “derecho al voto”, de “democracia”, y de emular a los dos principales actores en el Reino Unido y Escocia, David Cameron y Alex Salmond.

Las ventajas de ello es que CiU aún no se ha desgajado, que el PSC necesita mucho tiempo para recuperarse, y que Podemos no está organizado todavía en Cataluña.

Dimisión, como Salmond


La otra posibilidad es dimitir. El precedente no es positivo para Mas. Alex Salmond, a pesar de conseguir el referéndum –aunque él quería tres preguntas, dando entrada a la tercera vía—, a pesar de reducir la ventaja inicial de 20 puntos a favor de los no independentistas a 10 puntos--, se ha visto obligado a dimitir.

Mas podría aducir que él ha llegado exactamente al punto al cual se comprometió: una ley que ampare la consulta, y la firma de un decreto de convocatoria, con una fecha y una pregunta. Nadie ha llegado tan lejos. Sería el primer President de la Generalitat que lo consigue.

Imposibilitado, sin embargo, para realizar de forma efectiva la consulta, Mas dimitiría y dejaría paso a algún diputado de CiU, --sigue siendo la primera fuerza-- que debería lograr el apoyo en el Parlament para ser investido.

Gobierno de concentración

La tercera vía es seguir adelante y buscar, ahora sí, un gobierno de concentración, con miembros de Esquerra, y con personalidades del mundo socialista. Un Govern que gobierne y que busque, hasta el 2016, una negociación con el Gobierno español para convocar, de verdad, una consulta en Cataluña, si es que antes el PP y el PSOE no han sido capaces de presentar ninguna alternativa, como una reforma en profundidad de la Constitución.

Esta última posibilidad es más remota, si se atiende a las palabras del propio Mas. Preguntado por la posibilidad de que siguiera hasta 2016 –su mandato no finaliza hasta entonces, y tiene mayoría en el Parlament o grupos que se la podrían proporcionar, como el PSC-- Mas aseguró que no se podía perder más el tiempo, y que si en dos años no había visto “nada” en Madrid, ahora no tenía por qué esperar un cambio.

Mas, en cualquier caso, ha insistido en las últimas horas en que el 9N “se votará”. Lo que no esclarece es qué se votará.
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