Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Podemos), Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Cs), en un debate a cuatro en la pasada campaña electoral. Foto: Efe

10-N: Los partidos convierten las primarias en papel mojado

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Las fuerzas políticas ya prescindieron de las primarias tras la investidura fallida de 2016, y ahora no se las plantean tampoco de cara al 10-N

Iván Vila

Economía Digital

Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Podemos), Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Cs), en un debate a cuatro en la pasada campaña electoral. Foto: Efe

Barcelona, 20 de septiembre de 2019 (04:55 CET)

España volverá a las urnas por cuarta vez en cuatro años por la incapacidad de los líderes políticos de ponerse de acuerdo para tirar adelante una investidura y, en consecuencia, un gobierno mínimamente estable.

Y la paradoja es que serán esos mismos líderes responsables del fracaso negociador los que volverán a aspirar a la presidencia del gobierno en los comicios del próximo 10 de noviembre. Es más, lo apretado de los plazos les sirve de irreprochable coartada para que su liderazgo no se ponga en cuestión mediante esas primarias que los partidos que las han incorporado a sus mecanismos de decisión venden como el nuevo certificado de calidad de sus ratios de democracia interna.

De los cuatro grandes partidos de ámbito nacional, el PP es el único que no apuesta por las primarias. Pero tanto el PSOE como las dos fuerzas cuya irrupción en los últimos años ha dinamitado el viejo bipartidismo, Podemos y Cs, las han incorporado a sus estatutos. La repetición electoral, un fenómeno que hasta hace tres años no se había producido en España, y que se explica precisamente por esa multiplicación de partidos políticos, deja ahora esa apuesta en papel mojado.

Ya sucedió en 2016, tras la primera investidura fallida de Pedro Sánchez. Entonces, tanto Podemos como Cs optaron por no repetir las primarias de las que habían salido las candidaturas para las elecciones del 20 de diciembre de 2015, pese a que en ambos casos, sus estatutos no preveían la posibilidad de saltárselas, tampoco en caso de elecciones sobrevenidas tras una investidura fallida.

10-N: Falta de tiempo

Una y otra formación esgrimieron antonces razones de falta tiempo para no volver a consultar a sus bases. Y ahora, los plazos son aún más ajustados, porque por primera vez se aplican los retoques introducidos en la ley electoral tras aquella primera legislatura fallida de la democracia, en base a los cuales la campaña y el periodo electoral se recortan ocho días, de modo que los partidos ya no cuentan con 20 días para presentar sus listas desde el decreto de convocatoria electoral, sino con tan solo 13. El plazo, en este caso, se agota el lunes 7 de octubre, dentro de dos semanas y media.

Los estatutos de Cs prevén escoger mediante primarias al candidato a la presidencia y también al resto de cabezas de lista de todas las circunscripciones electorales, salvo aquellas en las que el partido no llegue a los 400 afiliados. Eso es así desde febrero de 2017, cuando se acotó el peso de las consultas internas, que hasta entonces servían para escoger a los cinco primeros de cada candidatura. Pero, pese a que medio año antes el partido ya se había enfrentado a una repetición electoral prescindiendo de repetir también las primarias, siguió sin regularse estatutariamente esa posibilidad.

Esa regulación sí se incorporó en el reglamento elaborado específicamente para las primarias aprobado el pasado 1 de febrero, que especifica que no será necesario celebrarlas en el supuesto de que no se constituya un gobierno y por tanto toque volver a las urnas, como sucede ahora.

En el caso de Podemos, será el Consejo Ciudadano, el máximo órgano de decisión entre asambleas, el que concretará el próximo 28 de septiembre su hoja de ruta electoral, pero lo más probable es que se repita el precedente de 2016, cuando el partido ya renunció a volver a celebrar primarias, pese a que su normativa interna establece que la totalidad de cada candidatura electoral se confecciona mediante “la celebración de primarias abiertas a todas las personas afiliadas a Podemos”,  y no prevé excepciones.

PSOE y ERC prevén primarias a discreción

El PSOE limita mucho más el peso de las primarias en sus procesos internos de decisión: solo son preceptivas para escoger al candidato a la presidencia del Gobierno, y además se puede prescindir del mecanismo “cuando lo acuerde el Comité Federal o así lo soliciten la mayoría de sus miembros o más del 30% de la militancia y la afiliación directa”, lo que a la práctica convierte la celebración de consultas entre las bases en una cuestión meramente discrecional. Que Pedro Sánchez volverá a ser su candidato el 10-N es algo que nadie ha puesto en ningún momento en cuestión.

Además del PP, también se escapa del cortocircuito entre la repetición electoral y la cacareada apuesta por las primarias como herramienta de democracia interna Vox, que en febrero las liquidó de un plumazo de sus estatutos.

ERC, sexta fuerza en la Cámara Baja, sí las prevé, pero, como el PSOE, tiene base estatutaria para no celebrarlas. En Esquerra se establece que si la Comision de Garantías del partido proclama una sola candidatura a cabeza de lista, esta quedará proclamada directamente. Si no, la decisión se tomará en unas primarias o, “si no puede ser, por mayoría del Consell Nacional”.

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