Margallo admite el éxito de la Diada y pide dialogar

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TRAS LA VIA CATALANA

12 de septiembre de 2013 (16:58 CET)

El Gobierno español ya no responde como un solo hombre. Frente a la respuesta del ministro de Interior, el catalán Jorge Fernández Díaz, minimizando la asistencia de la Via Catalana, y “dividiendo por cuatro” la cifra de 1,6 millones ofrecida por el Departamento de Interior, ha reaccionado ahora el ministro de Exteriores. Para José Manuel García Margallo, la exhibición independentista “ha sido un éxito de convocatoria, organización, logística y comunicación”. Eso sí, para Margallo, ese éxito es también un motivo de “preocupación y de gran tristeza”.

¿Por qué? El ministro de Exteriores, el más adecuado para pronunciarse sobre esta cuestión, según el colectivo independentista –que hace chanzas sobre ello en las redes sociales-- entiende que el éxito es la otra cara del fracaso en el terreno de la negociación política.

Y, por ello, en el transcurso de una conferencia de prensa, con su homólogo portugués, Rui Machete, Margallo ha dejado claro que cualquier gobierno debe “escuchar a la calle”, pero que la política se hace en las instituciones, y que es necesario “trasladar el diálogo en las instituciones”.

Catalunya perdería el 25% del PIB

El caso es que la realidad avanza en dos planos distintos. El ministro se ha referido a la necesidad de buscar las causas de esa “desafección catalana” y convencer a los catalanes de que “fuera de España viviría mucho peor”. Según Margallo, la Catalunya independiente perdería entre el 20% y el 25% del PIB y quedaría fuera de la Unión Europea. La independencia de Catalunya sería, para el titular de Exteriores, “una amputación tremendamente dolorosa”.

Eso sí, Maragallo, como responsable de Exteriores, ha dejado claro que los catalanes que quieren seguir siendo españoles tendrán todo el apoyo y la seguridad de que “en ningún momento van a dejar de ser escuchados, comprendidos y defendidos por el Gobierno español”.

Pregunta y fecha antes de final de año

Pero lo que está en juego es saber si, realmente, el Gobierno español tiene una alternativa para afrontar la realidad, más allá de buscar las causas o no de esa desafección. Margallo se ha destacado en las últimas semanas por intentar buscar soluciones, reformado la Constitución y buena parte del Título VIII sobre la organización territorial. ¿Está solo el ministro, o hay algún proyecto concreto?

Porque, en paralelo, el Govern de la Generalitat quiere seguir su hoja de ruta. El conseller de Presidència, Francesc Homs, ha asegurado que, antes de finalizar el año, el Ejecutivo catalán quiee tener lista la pregunta y la fecha de la consulta soberanista.

El President Artur Mas desea poder convocar ese referéndum, y, según la dirección de Convergència, no aceptará un plan alternativo que llevara a una consulta con diferentes preguntas. Convergència, a través de su secretario general, Josep Rull, quiere un referéndum con un 'sí' o un 'no'.

¿Llega tarde Margallo?
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