Mas asegura ahora que convocará un referéndum por la independencia

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El presidente catalán no desea enfriar el proceso de autodeterminación, que ha dado por iniciado, y que se escenificará, en un primer estadio, con las elecciones autonómicas del 25N

El president de la Generalitat, Artur Mas

26 de septiembre de 2012 (12:57 CET)

A pesar de la voluntad del tejido empresarial, y del vértigo que está causando entre, incluso, algunos dirigentes de Convergència i Unió, Mas ha dejado claro este miércoles en el Parlament que en la próxima legislatura se deberá convocar una consulta de autodeterminación.
 
“Primero hay que intentarlo de acuerdo con las leyes, y si no se puede, hacerlo igualmente. La consulta debe producirse en cualquier caso. Si se puede hacer la vía del referéndum porque el Gobierno lo autoriza, mejor. Si no, debe hacerse igualmente”, ha sentenciado, después de que el nuevo presidente del grupo parlamentario del PSC, Xavier Sabaté, le instara a concretar su supuesta vía para lograr “estructuras de estado”.

Estado propio

Con un discurso sólido, argumentado, fruto del convencimiento, Mas no quiere volver a la estrategia de siempre de CiU, y, a pesar de no pronunciar con asiduidad la palabra “independencia”, sí la ha defendido, asegurando que Catalunya “debe ejercer su derecho de autodeterminación”, y que “estado propio, soberanía, estructuras de estado, todos esos términos van en la misma dirección”.
 
Mas, por tanto, comienza a ser explítico. Su idea, en la respuesta al discurso de Sabaté, que se ha centrado en reclamar al president el camino que piensa trazar después de las elecciones, es que los partidos políticos acuerden, tras los comicios, una hoja de ruta, con esa consulta en el horizonte.

Evolución Vs Ruptura

 
Para la ciudadanía, para los empresarios, para la oposición, como constató la presidenta del PP, Alicía Sánchez-Camacho, y el propio Xavier Sabaté, lo que ha puesto el president encima de la mesa es una ruptura con España.
 
Pero Mas mantiene que se trata de “una evolución”, no de una ruptura, sino de un proceso “natural”, que llevará a Catalunya a otra relación con España y la Unión Europea, la relación que desee el pueblo de Catalunya.
 
Así, aún manteniendo el desafío que ha planteado CiU, Mas quiere conseguir una cierta tregua, una cierta calma, a la espera de una reacción de las fuerzas políticas españolas, que le permita plantear un estatus diferente para Catalunya.
 
 Todo dependerá también de la pregunta que se pueda formular en esa consulta, que Mas considera ahora sí irrenunciable.
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