Oriol Junqueras cuando acudió a declarar a la Audiencia Nacional el 2 de noviembre del año pasado. Aquel mismo día ingresó en prisión. EFE/Fernando Alvarado

La mística carta de Oriol Junqueras desde la cárcel citando a Pessoa

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Oriol Junqueras critica horas antes de declarar ante el Tribunal Supremo a los “malos políticos que quieren imponer su fuerza”

Josep Maria Casas

Economía Digital

Oriol Junqueras cuando acudió a declarar a la Audiencia Nacional el 2 de noviembre del año pasado. Aquel mismo día ingresó en prisión. EFE/Fernando Alvarado

Barcelona, 04 de enero de 2018 (11:11 CET)

Oriol Junqueras escribió una misteriosa carta horas antes de declarar este jueves ante el juez Pablo Llarena en el Tribunal Supremo. Esta carta la publica el digital catalán elmati.cat. Algunas frases llaman la atención porque son susceptibles de múltiples interpretaciones. Especialmente cuando, citando al escritor portugués Fernando Pessoa, sentencia que “si el vencido es quién muere y el vencedor es quién mata, con ello, confesándome vencido, me instituyo vencedor”.

La cita recuerda el célebre poema de Santa Teresa de Jesús que empieza con Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero. Junqueras reflexiona sobre su situación en la cárcel de Estremera y sobre los malos políticos. Este es el contenido de la carta, traducida al castellano:

A menudo se ha afirmado que la escuela filosófica más exitosa en la Roma Imperial fue el estoicismo. Puede ser, porque la capacidad de mantenerse firme frente al azar del destino y de la fidelidad a la propia conciencia individual ante un poder político cada vez más despótico era especialmente útil en aquel periodo. Y, en este sentido, por poner tan sólo un ejemplo, tal vez basta recordar la dignidad de Séneca en contraposición a los delirios de grandeza y los estallidos de violencia de Nerón.

Probablemente, no es casual, pues, que las cárceles inviten a cultivar una actitud estoica. Y, precisamente por esta razón, me ha venido a la memoria un texto de Pessoa en que desea recrear cómo podía haber sido la educación estoica en la época imperial romana:

"Como gladiador, condenado por su destino de esclavo a ponerse sobre la arena, saludo, sin que recele el César que esté este circo rodeado de estrellas. Saludo de frente, sin orgullo, porque el esclavo no lo puede tener, sin alegría, que no puede ser fingida por un condenado. Aun así, saludo, porque no quiero faltar a la ley, que toda la ley me falte. Y, acabando de saludar, me clavo en el pecho la espada, que ya no me servirá para combatir. Si el vencido es quien muere y el vencedor es quien mata, con ello, confesándome vencido, me instituyo vencedor”.

Así imaginaba el gran autor portugués Pessoa un supuesto texto que hubiera podido servir para educar adecuadamente un estoico.

Y, por alguna asociación de ideas, que cada lector podrá interpretar como mejor le parezca oportuno, me ha venido a la memoria estos días en que los malos políticos (los que han renunciado a la política) quieren imponer su fuerza sobre la conciencia democrática y profundamente humana de muchos.

Oriol Junqueras

Prisión de Estremera

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