Miembros de la iglesia de la ciudad de Seúl asisten a un servicio masivo dominical en la escuela secundaria Songgok, en Corea del Sur. Foto: Efe

¿Puede el calor ayudar a vencer el coronavirus?

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Los científicos apuntan a que otros coronavirus conocidos tienen picos en invierno que desaparecen en la primavera

Lorena Martín

Miembros de la iglesia de la ciudad de Seúl asisten a un servicio masivo dominical en la escuela secundaria Songgok, en Corea del Sur. Foto: Efe

Barcelona, 05 de abril de 2020 (13:22 CET)

El verano se acerca en España y en gran parte del planeta y muchas personas se preguntan si el calor va a ser un factor condicionante para la pandemia. ¿Se reducirán los casos de coronavirus a la par que los de la gripe y los resfriados? Los científicos y epidemiólogos se encuentran expectantes. Las epidemias de gripe tienden a desaparecer cuando termina el invierno, por lo que se podría esperar que la luz del sol afectara también el comportamiento del coronavirus y su propagación. 

Existen estudios iniciales de otros coronavirus —variedades comunes que causan resfriados— que sugieren un claro patrón estacional. Los picos se sitúan en tiempos fríos de invierno, mientras desaparecen con la primavera. A su vez, estos picos coinciden con los brotes de la gripe común. Por lo tanto, los coronavirus más antiguos que la Covid-19 apuntan a la baja transmisión en verano.

Entre esos estudios se encuentra uno realizado por los científicos del University College London, según apunta el diario británico The Guardian. Este estudio hace referencia a los coronavirus HCoV-NL63, HCoV-OC43 y HCoV-229E con muestras recolectadas hace varios años. Con ello, encontraron altas tasas de infecciones por coronavirus en febrero, mientras que en verano fueron muy bajas.

El autor principal del estudio, Rob Aldridge, avisa de que esta bajada podría revertirse en el próximo invierno y afectar a la población susceptible en esos momentos, aunque reconoce que "podríamos ver niveles continuos pero más bajos de transmisión de coronavirus en verano”. 

Los efectos del calor no sustituirán el confinamiento

Por otro lado, existen regiones del mundo donde las temperaturas alcanzan actualmente las mismas que en algunos veranos europeos, como en España. En Ecuador, por ejemplo, la temperatura media en la provincia de Guayas (que tiene actualmente el 70% de los casos totales del país) es de 26 grados. Sin embargo, el coronavirus sigue expandiéndose rápidamente creando una crisis sanitaria en el país.

Este hecho podría descartar todas las teorías favorables. Ben Neuman, de la Universidad de Reading, apunta a que no se debe confiar en que la temperatura calme al virus: “este virus comenzó en condiciones de casi cero en China, y está creciendo rápidamente tanto en Islandia como en Brasil y Ecuador. A medida que el invierno se convirtió en primavera, el crecimiento del virus se aceleró en todo el mundo. Esta no es la Guerra de los Mundos, y no hay deus ex machina para alcanzar las nubes y corregir esto. Tenemos que vencer al virus nosotros mismos ".

Los científicos respaldan sobretodo que el virus Covid-19 es completamente nuevo y que es probable que continúe extendiéndose con las tasas actuales a pesar del inicio del verano. "Estoy seguro de que las variaciones estacionales en el comportamiento del virus jugarán un papel en su propagación", dijo el virólogo Michael Skinner del Imperial College de Londres. “Pero en comparación con el efecto que estamos teniendo con el distanciamiento social, será una influencia muy menor. Puede producir algunos efectos marginales, pero estos no serán un sustituto del autoaislamiento ".


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