Carles Puigdemont en Bruselas. EFE

Puigdemont sufre en Bruselas la pérdida de apoyos

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Torrent inicia la ronda para la investidura sin prometer nada a Puigdemont. El entorno del ex presidente dará cuerda a sus aspiraciones hasta final de mes

19 de enero de 2018 (04:55 CET)

No son días sencillos para Carles Puigdemont, que observa desde Bruselas cómo muchos de los suyos (de su partido, el Pdecat, y de su formación aliada, ERC) intentan cortarle la hierba bajo los pies para poner fin a la estrambótica investidura que pretende. El ex presidente continúa perdiendo apoyos en las filas soberanistas, pero todo ello se comenta en privado. En público, los dirigentes independentistas del Pdecat y de ERC mantienen un respaldo más simbólico que real y el guión seguirá así durante unos días. "Hay que esperar, hay que esperar", dicen con cierta resignación voces soberanistas, que ven sin salida a Puigdemont.

Sólo el entorno de Puigdemont, cada vez más estrecho, realiza cada tanto una cerrada defensa del ex presidente de la Generalitat y de su restitución. Elsa Artadi, Eduard Pujol y Albert Batet, dirigentes de su confianza, no tienen inconveniente en salir al paso de quienes dudan para subrayar que sólo hay un candidato a presidente.

El problema es que cada vez son más quienes marcan distancias con Puigdemont. El presidente del Parlament, Roger Torrent, inició este jueves la protocolaria ronda de contactos con los líderes de todos los grupos para comprobar qué candidato reúne más apoyos y evitó realizar promesa alguna a Puigdemont. Miquel Iceta (PSC), Xavier García Albiol (PP) y Xavier Domènech desfilaron por el despacho de Torrent repitiendo el mismo mensaje: la investidura a distancia es ilegal e inviable. Y Torrent mantuvo una sonrisa educada. Este viernes seguirá con la ronda para llegar a la conclusión de que el candidato preferido es Puigdemont.

Cada vez más dirigentes admiten en privado que no hay salida para Puigdemont

A partir de ahí, la política catalana entrará de nuevo en fase desconocida. Torrent no descarta viajar a Bruselas para verse con Puigdemont y para escuchar en persona sus planes. "Ya se verá", dice el joven dirigente. De momento, tan sólo ha mantenido una conversación telefónica con el ex presidente de la Generalitat. Nada más. De sus palabras, de ninguna de ellas, se puede desprender un aval a la teleinvestidura. Torrent es consciente de que va a tener que atravesar un campo de minas y que Junts per Catalunya no le ha regalado el cargo. En breve deberá decidir sobre el voto delegado que le pide Puigdemont​ y su cuadrilla de cara a la sesión de investidura.

La cuenta atrás para designar definitivamente al presidente de la Generalitat ya está en marcha. La fecha límite es el 31 de enero. Hasta entonces es muy posible que la candidatura de Puigdemont se mantenga a flote de alguna manera. Pero hay una letanía que se repite una y otra vez entre los soberanistas: "No va a volver". Todos lo dicen a modo de pronóstico, pero nadie se atreve a dar por seguros los planes de Puigdemont después de sorprender a propios y extraños con su huida a Bruselas vía Marsella. El ex presidente de la Generalitat es, ahora mismo, "impredecible".

 

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