Puigdemont hace un 'pasa palabra' ante las preguntas de la oposición

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El presidente de la Generalitat se queda sin respuestas y se ve obligado a recurrir a lugares comunes durante la sesión de control parlamentaria

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, en el Parlament.

Barcelona, 16 de marzo de 2016 (12:11 CET)

Si la sesión de control parlamentaria fuese un examen, a Carles Puigdemont le habrían cateado. Al presidente de la Generalitat le han preguntado justo lo que no se había estudiado. Se ha quedado sin palabras ante las cuestiones de Benet Salellas, Lluís Rabell y Miquel Iceta y se ha visto obligado a hacer un pasa palabra en toda regla.

La pregunta de Salellas, diputado de la CUP, era para nota. Resulta que una compañera suya de partido, Mireia Vehí, viajó al Kurdistán y fue expulsada del lugar por las autoridades turcas. Por eso, Salellas ha querido saber cuál es la política de la Generalitat respecto a Turquía y si el Govern defiende "al pueblo kurdo".

Pillado un política exterior

Al pobre Puigdemont se le ha notado que lo habían pillado. Ha recurrido a una serie de lugares comunes para salir del paso. Ha hablado de "situación poliédrica", de "lo que opine la Unión Europea", de "lo que permite el Estatut", de "complejidad" y de "intereses diversos" y no ha respirado tranquilo hasta que ha acabado el tiempo de su intervención.

La cosa no ha mejorado mucho con la intervención del líder de Catalunya sí que es pot, Lluís Rabell, que ha preguntado cuándo va a derogar el Govern una orden que "causa una situación de injusticia" en relación con los perceptores de la dependencia.

"Las cosas se solucionarán"

Ha dado la sensación de que Puigdemont no sabía de qué orden le estaba hablando Rabell, pero el president ha encontrado un refugio en el pleno parlamentario monográfico sobre la pobreza que se celebró la semana pasada en el Parlament y ha dicho que "las cosas se solucionarán", que el Govern "tiene prisa por solucionar las cosas". Y luego, ya más calmado, ha añadido que el Ejecutivo está haciendo "unos informes para solucionar las cosas".

El líder del PSC, Miquel Iceta, ha planteado un gran pacto para luchar contra "el paro, la precariedad y la pobreza" y ha hecho llegar su propuesta al Govern. Por eso, ha querido tantear a Puigdemont para saber si la ve con buenos ojos.

Acusación de "demagogia" a Iceta

Es posible que fuera la primera noticia que Puigdemont recibía de esa oferta de pacto por parte de los socialistas, porque no ha sabido valorarla y se ha limitado a declarar que se Govern está "absolutamente comprometido en la lucha contra la precariedad laboral". En el turno de contrarréplica, ya algo mosqueado, Puigdemont ha acusado a Iceta de "demagogia" por querer "hacer un pacto sin presupuesto para ello".

Algo más de suerte ha tenido el president con Xavier García Albiol e Inés Arrimadas que sí le han hecho las típicas preguntas que siempre caen en el examen. El dirigente del PP ha mostrado su preocupación por el hecho de que la deuda de la Generalitat supere ya los 72.000 millones de euros y por la posibilidad de que se declare la quiebra de esta autonomía.

España está peor

Para eso Puigdemont sí tiene respuesta. Ha culpado al Estado de no financiar a Cataluña, pese "a ser su obligación" y ha restado importancia a lo elevado de la deuda, porque "España está peor, ya que la deuda catalana sólo representa el 36% del PIB mientras que la española se eleva al 100%". También ha añadido que si Cataluña recaudase sus impuestos, todo iría mucho mejor.

La líder de Ciudadanos en el Parlament se ha interesado por un asunto que estos días ha salido en la prensa y que, en consecuencia, no se le ha escapado al president. Arrimadas ha tratado de saber por qué la Generalitat pretende que los funcionarios paguen sus impuestos a través de la Diputación y no directamente al Estado como paso previo a la creación de la Agencia Tributaria Catalana.

El president ha dejado caer que Arrimadas miente, porque en realidad, la Diputación "está actuando como una gestoría privada" al recaudar los impuestos de los funcionarios para luego hacérselos llegar a la Hacienda española.          
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