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La decisión de Puigdemont de nombrar a Santi Vila al frente de Empresa, sustituyendo al 'moderado' Baiget, trunca sus aspiraciones para liderar el Pdecat

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, y el consejero de Empresa, Santi Vila, a punto de dimitir. EFE/Quique García

Barcelona, 07 de julio de 2017 (05:55 CET)

El presidente catalán, Carles Puigdemont, ha premiado la fidelidad para afrontar una crisis de gobierno severa, pero que anula a su amigo, Santi Vila, como candidato a la Generalitat del Pdecat. Si el partido había pensado en él, con la complicidad de Vila, que se ha dejado querer, y ha jugado con su discurso ambiguo, como el soberanista 'moderado' capaz de tener paciencia y buscar una salida realista, ahora el enojo en el partido es enorme.

Los dirigentes consultados del Pdecat señalan que el partido seguirá hasta el final, con la idea de que se pueda celebrar un referéndum el 1 de octubre, pero con la mirada puesta en el 2 de octubre, para tratar de proyectar el partido con la elección de un candidato que pueda representar un espacio ideológico que sea reconocible, lejos de los postulados de Esquerra Republicana y de la CUP.

Vila, le guste o no, se ha alineado con la ilegalidad que defiende Puigdemont

Santi Vila ha cobrado proyección. Aunque pueda haber elecciones a corto plazo, Vila tendrá unos meses para erigirse como interlocutor con el mundo económico. Le gusta. Se siente a gusto. Pero está alineado, le guste o no, con las tesis de Puigdemont. El presidente catalán le ha 'abrazado' en el campo radical, en el de la ilegalidad, con un referéndum que el gobierno catalán sabe, desde hace muchos meses, que no podrá realizar.

Y que si lo fuerza, se entrará en un terreno desconocido, como lo describió Artur Mas, que tendrá más de situación antisistema y revolucionaria que de apuesta por el diálogo y la moderación, como le gusta presentarse Santi Vila.

El Pdecat es ahora un partido en ebullición, con todos sus dirigentes y cuadros sobresaltados por una situación que no esperaban, y es que Puigdemont no quiere saber nada de los lamentos o de las dudas.

También es cierto que el presidente catalán no engañó a nadie, aunque también es verdad que lo que está impulsando ahora no es la misma hoja de ruta a la que se comprometió cuando asumió el cargo. Pasados los 18 meses, como se estableció con el acuerdo con la CUP, ni se ha producido la independencia, ni se han creado las estructuras de estado que se prometieron, como la Hacienda catalana.

En todo caso, Puigdemont ha acabado defendiendo una frase que marcará su breve mandato: “referéndum o referéndum”, fuera pactado con el Gobierno –que ya sabía que no lo sería-- o no. Y está dispuesto a todo, arrastrando con él al 'moderado' Vila.

Del candidato "autonómico", Santi Vila ha pasado a ser el candidato repudiado

La situación ha cambiado en muy pocos meses. Si en semana santa Vila era el posible “candidato autonómico”, en palabras del coordinador territorial del Pdecat, David Bonvehí, lo que desató una auténtica tormenta política entre el Pdecat y Esquerra Republicana, tras la difusión de unas conversaciones entre dirigentes locales de la ex Convergència, ahora es el candidato “repudiado”, porque se considera que no tienen ningún proyecto concreto y busca su propio rédito personal.

¿Pudo haber reaccionado Vila de otro modo, tras la destitución de Baiget, por parte de Puigdemont? Son amigos, tuvieron una relación muy cercana, en sus respectivas etapas como alcaldes, de Figueras, en el caso de Vila, y de Girona, en cuanto a Puigdemont.

Pero fuentes del partido señalan una cuestión: ¿por qué Vila no ha asumido Empresa, sin dejar Cultura, como ha ocurrido en muchos casos, en el gobierno catalán y en el español cuando hay alguna dimisión o cese y se intuye que habrá elecciones en muy poco tiempo?

Los consellers o ministros pueden hacerse cargo de varios departamentos o ministerios por un breve lapso, teniendo en cuenta que los equipos ya llevan el día a día y la gestión ordinaria. ¿O es que Vila pretende reorientar el departamento de Empresa para dibujar una nueva estrategia económica, con la idea de permanecer varios años?

¿Por qué --se preguntan en el Pdecat-- Vila no compagina Empresa con Cultura?

Esas son las preguntas que se hacen en el Pdecat, convencidos de que Vila se ha anulado como candidato, y que él sabrá qué quiere hacer realmente con su carrera política. Las críticas a Puigdemont por el cese de Baiget se mantienen, y no cesarán, aunque se mantengan com más o menos discreción. Por ahora, Marta Pascal, Francesc Homs, Joana Ortega –ya en la órbita del Pdecat-- o Mercè Conesa, una dirigente muy respetada en el partido-- no se han mordido la lengua.

Puigdemont y Vila siguen adelante, sin el aval del Pdecat. La vida política da muchas vueltas, y, como siempre, todo depende de los resultados. Pero se masca el desastre. Y el partido piensa a largo plazo, no sólo hasta el 1 de octubre.

Mientras eso sucede, Artur Mas mantiene su silencio, cómplice con Puigdemont.  

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