El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante su entrevista con su homólogo esloveno, Borut Pahor, en Liubliana, el 6 de diciembre de 2018. Foto: EFE/JB
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El sucesor ungido de Puigdemont, Quim Torra, lanza comparaciones entre la Cataluña de 2018 y el movimiento independentista de Eslovenia en 1991

Alessandro Solís

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante su entrevista con su homólogo esloveno, Borut Pahor, en Liubliana, el 6 de diciembre de 2018. Foto: EFE/JB

Barcelona, 09 de diciembre de 2018 (11:20 CET)

Eslovenia se independizó de Yugoslavia en 1991, después de la Guerra de los Diez Días, que puso a más de 200.000 solados, policías y paramilitares en las calles, y provocó 62 muertes y 328 heridos. Seis meses antes, más del 90% de la sociedad eslovena votó en un referéndum de secesión, en el que el "sí" obtuvo el 95% de los votos. 

El contexto histórico, económico, social y político en el que se desarrolló el movimiento independentista que desató la separación de Eslovenia y Yugoslavia fue singular, y las circunstancias sientan los hechos en un "viejo mundo" difícil de comparar con la realidad actual. No obstante, Quim Torra plantea la vía eslovena para la Cataluña de 2018.

El presidente de la Generalitat atraviesa un periodo de admiración al proceso soberanista de Eslovenia que le ha llevado a sugerir que "ya no hay marcha atrás y estamos dispuestos a todo para vivir libres". Torra tiene una nueva propuesta para el independentismo catalán: "Hagamos como ellos", recomendó el sábado desde Bruselas.

El separatismo busca inspiración en Eslovenia

La entrevista con el presidente esloveno, Borut Pahor, dejó maravillado a Torra. En la segunda presentación del "consejo de la república" de Carles Puigdemont, celebrada el sábado en Bruselas, el presidente de la Generalitat afinó y entonó: "Venimos del norte, venimos del sur y venimos de Eslovenia, de donde traigo muy buenas noticias".

Ya el viernes, después del encuentro con Pahor, Torra había dicho que "la vía a seguir es la eslovena, la de la libertad". Y el sábado complementó el planteamiento: "Los eslovenos lo tuvieron claro. Decidieron determinarse y tirar hacia delante en el camino de la libertad con todas sus consecuencias hasta conseguirlo".

Parecía imposible, pero Torra consigue elevar el tono de sus ideas más radicales. Atención al uso de frases como "estamos dispuestos a todo" y "con todas sus consecuencias", mientras evoca un movimiento independentista que acabó con cotas de sangre y cifras de muertos. El president parece hacer alarde de su fantasía bélica.

"La vía eslovena es nuestra vía", concluyó Torra, para no dejar atisbo de duda. El ex consejero y "número dos" del "consejo" de Puigdemont, Toni Comín, retomó la idea en su discurso, cuando manifestó que "el tramo que nos queda hasta llegar al final, no tenemos que engañarnos más, será dramático".

"Ha llegado la hora de pagar el precio alto, injusto, pero inevitable de nuestra libertad", agregó Comín. ¿Cuál es el mensaje que busca transmitir ahora el entorno de Puigdemont? ¿Es posible una doble interpretación de lo dicho en las últimas horas?

Casualmente, cuando tomó la palabra Puigdemont, su discurso se centró en críticas al Estado español y en un llamamiento a la unidad del independentismo, como para no asustar más con las comparaciones rebuscadas. También dijo que recogería firmas para expulsar a España de la Unión Europea.

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