Rajoy anuncia que el problema catalán no existe

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DEBATE EN EL CONGRESO

Duran, de espaldas, con Rajoy y Sáenz de Santamaría./EFE/Juanjo Martín

25 de febrero de 2014 (21:27 CET)

En uno de sus breves encuentros con periodistas, de forma informal, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró en la copa de Navidad que no veía cómo se podía establecer un diálogo con el Gobierno de Catalunya para poder celebrar una consulta soberanista. “A ver a quién le da más vértigo”, llegó a decir. Y en eso está. Rajoy no improvisa. Es predecible, destacan siempre los dirigentes del PP.

Pero esa posición, que denota un reto al President Artur Mas, no soluciona las cosas. Rajoy, en el debate sobre el estado de la nación en el Congreso, vino a considerar que el problema catalán no existe. Claro, la afirmación no es textual. No podría serlo. Pero el jefe del Ejecutivo español se limitó a enumerar, ante Josep Antoni Duran Lleida, los flujos de financiación que está facilitando el Gobierno para que la Generalitat pueda prestar los servicios públicos de los que tiene competencias a sus ciudadanos.

El problema es de Mas

¿Diálogo? Sí, pero, ¿exactamente para qué?, se preguntó Rajoy. Fue en el duelo parlamentario que estableció con el secretario general de CiU y portavoz de la federación nacionalista en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, cuando Rajoy quiso precisar cómo ve el llamado problema catalán.

Para el jefe del Ejecutivo el problema es de Artur Mas. A su juicio, el President ha enconado el problema, al plantear, primero, un pacto fiscal en septiembre de 2012, “en una situación crítica para España”. “¿Usted qué hubiera hecho, si hubiera sido presidente de un Gobierno español?”, le espetó Rajoy a Duran.

Posteriormente, según Rajoy, se enteró “en los periódicos” de que había una fecha y una pregunta para la consulta. Y, en cualquier caso, Rajoy no podría aceptar nunca que se “parcele” la soberanía del pueblo español.

¿Preguntas? Hay otras

Duran lo intentó. El portavoz de CiU quiso ser pedagógico. Le pidió a Rajoy que ofrezca un plan alternativo, que pacte otras preguntas de la consulta, si no le gustan las que acordó Mas con los partidos soberanistas –emulando, con todas las distancias, aquello de Groucho Marx—y que dialogue para solucionar el encaje de Catalunya.

En caso contrario, aseguró Duran, se podría encontrar con una “España amputada”. Así, el dirigente nacionalista repitió, de nuevo, su “descripción”, que no opinión, de la situación que se vive en Catalunya. “Podría encontrarse con una declaración unilateral de independencia”. Duran reclamó una oferta del Gobierno, aunque después “se debería ratificar en una consulta”.

Pero para Rajoy el problema no existe como tal. “El derecho a decidir que se defiende priva a otra parte de los españoles su derecho a decidir, se les niega ese derecho, que es de todos los españoles”, aseguró. Y de ahí, Rajoy no se mueve. Para él Catalunya no es una comunidad jurídica y política propia.

El dinero del FLA


Esa misma posición la defendió en su discurso inicial en el debate sobre el estado de la nación. Durante este tiempo como presidente, el Gobierno ha facilitado hasta 23.000 millones de euros para financiar la Generalitat. Ha pagado 6.400 millones de euros para los proveedores que no cobraban de la administración catalana. Y lo seguirá haciendo. Pero no pretende alcanzar un acuerdo político que singularice la relación de Catalunya con el resto de España.

De nada sirvió que Duran considerara que esos millones del Fondo de Liquidez Autonómica el Gobierno los presta, con intereses, aunque sean más bajos que en los mercados, pero “más altos que los préstamos que se recibe del BCE”, según el dirigente de CiU.

Rechazo al inmovilismo

Se trató de una constatación, de un bloqueo institucional. El Gobierno del PP ha decidido no hacer nada para llegar a algún tipo de acuerdo con el Gobierno de la Generalitat. Rajoy, sin embargo, rechazó que se le pueda acusar de “inmovilista”. “No soy inmovilista, soy realista y responsable”, afirmó.

Es decir, el Ejecutivo español dialogará sobre financiación, sobre lo que sea necesario, pero no sobre la consulta. Eso no es negociable.

Y lo que está pidiendo el Govern de la Generalitat es que todo el Estado sea consciente de que debería tener otra relación con Catalunya, que no debería pasar precisamente por la independencia, pero si por una consulta en Catalunya que ratificara el posible acuerdo.

Duran avisó ayer de nuevo a Rajoy. A su pesar. Porque Duran quiere un acuerdo, que no se percibe.
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