Rajoy, como Pujol: ‘Ahora no toca’

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El presidente del Gobierno advierte en el Senado de que la prioridad es superar la crisis económica, se presenta como una víctima de Bárcenas y se niega a hablar de la financiación del Partido Popular

Rajoy, en el Senado, tras la sesión extraordinaria por el 'caso Bárcenas' | EFE

01 de agosto de 2013 (12:57 CET)

El ex presidente catalán, Jordi Pujol (CIU), acuñó la celebre cita “ahora no toca / això no toca” para evitar las explicaciones sobre asuntos que le resultaban espinosos. Este jueves, aunque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), no ha pronunciado esa coletilla, la actitud del jefe del Ejecutivo ha recordado la esencia de la máxima del líder convergente.

El caso Bárcenas ha entrado de lleno en un Senado que ha encontrado una utilidad en el cese estival del Congreso. Pero ha habido pocas explicaciones. De hecho, no se han respondido ninguna de las 50 preguntas directas que los distintos portavoces han formulado a Rajoy sobre la financiación --supuestamente ilegal-- del Partido Popular (PP).

'El guardián de la recuperación'

El Presidente se ha agarrado a la situación económica “para pasar el trance”, en opinión del portavoz del PNV, Aitor Esteban. Rajoy ha empezado la intervención admitiendo el error de haber respaldado a Bárcenas. “Me equivoqué”, ha dicho. Se ha presentado como otra víctima de su ex tesorero.

Inmediatamente ha apostillado que pretende “frenar la erosión”, que causan al país las mentiras de Bárcenas. Como aval a su gestión ha avanzado que el paro ha bajado en julio en 63.458 personas. “No podemos considerar esto como un triunfo, pero sí como un indicador de que el viento en la economía está cambiando”, ha dicho.

Otra metáfora

Nueva metáfora sobre Pujol. Dudar de Rajoy es ‘atacar’ España, como en la plenitud del pujolismo cuando los conceptos Catalunya y President eran sinónimos (la asociación de ideas ha vuelto con los casos ITV y ATLL). Según el Presidente, Bárcenas “se está defendiendo como mejor le parece”. “Son falsas sus medias verdades”.

El jefe del Ejecutivo ha confirmado que en el PP se han pagado sueldos y remuneraciones complementarias al cargo. "Como en todas partes”. Pero ha asegurado que todo se abonó en blanco y por ello se declaró a Hacienda. No ha aclarado si el partido se ha echado en brazos de la corrupción al esquivar las preguntas sobre la procedencia de los fondos.

Los argumentos

La intervención de Rajoy ha seguido los siguientes derroteros: da por hecho que no convencerá a quienes “han prefabricado un dogma”, mantendrá su política porque “el Estado de Derecho no admite chantajes” y, como respuesta al líder de la oposición, advierte de que Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) pretende “sabotear la recuperación”.

Los grupos han sido muy críticos. “¿Pretende que nos creamos que su tesorero montó una trama previendo que sería presidente del Gobierno para chantajearle cuando llegara al cargo?”, ha cuestionado el portavoz de Esquerra, Alfred Bosch. La líder de UPyD, Rosa Díez, ha espetado: “Sin verdad no hay democracia”.

El PSOE pide la dimisión

Convergència i Unió, salpicada por el caso Palau sobre financiación ilegal, ha avisado a través de Josep Antoni Duran i Lleida que en el futuro Rajoy podría “ser víctima de su silencio”. “No desaproveche esta oportunidad, los ciudadanos tienen derecho a saber la verdad”. El actual presidente catalán, Artur Mas (CiU), echó balones fuera en el Parlament sobre las dudas que planean sobre la coalición.

El PSOE traía bien aprendido el discurso y no ha dudado en acusar al presidente del Gobierno de haber “cometido delitos contra la democracia”. Como se esperaba, Rubalcaba ha pedido la dimisión de Rajoy porque ve los SMS cruzados con Bárcenas como los de “un socio con otro que le puede poner en apuros”.
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