Recoder renuncia a renovar en el Govern

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NUEVO EJECUTIVO

De izquierda a derecha: Lluís Recoder, Artur Mas, Joana Ortega y Andreu Mas-Colell

24 de diciembre de 2012 (11:36 CET)

El conseller en funciones de Territori i Sostenibilitat, Lluís Recoder, no seguirá al frente del cargo durante la próxima legislatura. Para confirmarlo ha escogido el mismo día en el que Artur Mas será investido presidente de la X legislatura catalana. Recoder ha detallado que la decisión se la comunicó al líder de CiU en septiembre, y según ha asegurado, lo hace por motivos “estrictamente personales”.

Lo cierto es que la gestión de la privatización de Aigües Ter Llobregat (ATLL) ha pesado en la imagen de Recoder, tanto dentro como fuera del equipo de gobierno de Artur Mas. Tal y como avanzaba Economía Digital, el ex alcalde de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) estaba en la cuerda floja por la gestión de esta privatización que tendría que haber servido para reducir el déficit catalán. Pero al final se ha convertido en un problema que ha acabado en los juzgados ya que Aguas de Barcelona (Agbar) ha iniciado una batalla jurídica para frenar la adquisición a Acciona.

Seguirá en el Parlament

Tras casi dos años al frente de las infraestructuras catalanas, Recoder abandona la primera fila política, aunque según ha aseverado, continuará como diputado en el Parlament y no descarta volver en un futuro. En declaraciones a Catalunya Ràdio, dice estar comprometido con el proyecto de CiU, y ha tildado de intensos y apasionantes sus años al frente del departamento de Territori.

Pero lo cierto es que algunos dirigentes del la formación política le responsabilizan de la ralentización de la venta que podría no cerrarse antes de final de año. De ello depende que la Generalitat pueda o no acabar el año con un déficit menor. En estos momento, la situación está en el aire ya que, como aseguró Recoder a este diario, “todavía no hay fecha” para concluir la venta.

Privatización de Tabasa

El conseller en funciones también ha hablado de la otra gran privatización del año, la de los túneles de Vallvidrera (Tabasa), y lo ha hecho para asegurar que él no era partidario de la operación. La necesidad del Ejecutivo catalán de encontrar fuentes de financiación antes de que acabara 2012 fue el motivo detonante. Con la venta de este túnel, junto con el del Cadí, ha aportado a las arcas catalanas 430 millones de euros que se restarán de la deuda ordinaria de los presupuestos del año que acaba.

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