Revuelta contra la austeridad: huelga general en España y Portugal, paros en Italia y Grecia

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RECORTES SOCIALES

Manifestación durante la última huelga general en Barcelona

13 de noviembre de 2012 (21:53 CET)

Los países del sur, los denominados periféricos de la zona euro, sufren con intensidad la crisis económica. Los planes de austeridad, decididos por Alemania y aplicados por la Comisión Europea, están causando estragos.

En España, el debate sobre los desahucios, tras el suicidio de una mujer en Barakaldo, ha incrementado el clamor contra la política de recortes. Y todo ello ha coincidido con la fecha de este miércoles, 14 de noviembre, elegida por los sindicatos europeos para protagonizar movimientos de protesta contra la austeridad y de solidaridad con países como España.

Un nuevo reto para los sindicatos

Los sindicatos, castigados porque con la reforma laboral ya no ejercen un papel protagonista en los convenios laborales y han perdido poder como interlocutores sociales, vivirán este miércoles una nueva prueba de fuego.

Es la segunda huelga general contra el Gobierno de Mariano Rajoy, --la primera fue en el mes de marzo de este mismo año--, que puede suponer un cambio en la orientación del Ejecutivo, pero también una frustración para los sindicatos.

No estarán esta vez solos. La huelga general también se vivirá en Portugal; paros generales en Italia y en Grecia; manifestaciones y protestas en Francia, Bélgica y Alemania, y actos de solidaridad con los países del sur en Austria, Dinamarca, Polonia, Reino Unido y Holanda.

Las fuerzas de izquierda en todos estos países son conscientes de que lo que está en juego es la propia cohesión social en la Unión Europea y la ruptura del euro.

Hasta 100 manifestaciones

Al margen del propio éxito de la huelga en España, que contará con el baile de cifras habitual, los sindicatos prevén que se exprese con fuerza “el clamor social” en las más de 100 manifestaciones convocadas en todo el país, que serán especialmente importantes en Madrid y Barcelona.

Los líderes sindicales se la juegan de nuevo. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, ha sido explícito: “El fracaso sería del Gobierno si no fuera capaz de atender el clamor social que se va a expresar”.

Para el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, las movilizaciones acaban logrando sus objetivos. “Cada vez hay más razones para la huelga, y lo que era una indignación sostenida y contenida de la gente se ha convertido en la conciencia de que merece la pena ir a la huelga contra la sinrazón de unas políticas que están empobreciendo a los trabajadores”, aseguró este martes.

El Gobierno, firme en sus convicciones

Pero el Gobierno sigue firme en sus convicciones. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha defendido la necesidad de mantener la misma presión fiscal, con la subida que aplicó del IRPF, para los próximos años.

Y la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría ha reclamado unidad y esfuerzo colectivo para seguir en la senda de la reducción del déficit.

La recesión seguirá en 2013

Esas recetas, sin embargo, no están consiguiendo el objetivo deseado. El presidente de Analistas Financieros Inernacionales, Emilio Ontiveros, reclamó este martes que España se acoja cuanto antes al rescate, para relajar la prima de riesgo –ya está por encima de los 450 puntos-- y poder pagar la deuda con más facilidad, teniendo en cuenta el escenario económico de los próximos años.

Ontiveros señaló que en 2013 la recesión irá en aumento, por encima del -1,5% que se prevé para 2012, con un paro el año que viene que podría superar el 26%.

Ontiveros fue preciso, al entender que no se puede acometer más ajustes, porque la economía española está llevando a cabo “un ajuste en las cuentas públicas excesivo” que provocará “acentuar el decrecimiento de la economía, sin contribuir a cumplir los objetivos de déficit público”.

La CEOE teme por la imagen exterior

Esa tesis es la que defienden los sindicatos, y, de alguna forma, también los empresarios que querrían algún impulso al crecimiento por parte de la Comisión Europea, que sigue, no obstante, sin reaccionar, bajo el dictado de Alemania.

Oficialmente, la patronal CEOE ve “inoportuna” la huelga general, por lo que se pierde en horas de trabajo, pero principalmente por la imagen que ofrece al exterior.

Según el vicepresidente primero de la CEOE, Arturo Fernández, la huelga costará hasta 4.000 millones de euros.

Los autónomos, los más castigados

Otra patronal, ATA, que agrupa a un sector especialmente castigado como el de los autónomos, tampoco crece que la huelga solucione nada. Según un comunicado de la organización que preside Lorenzo Amor, la huelga no va a suponer grandes cambios, ni en la política del Gobierno ni en la situación económica del país.

Amor ha reclamado respecto para que los autónomos que quieran hacerlo puedan trabajar.

El PSOE, en cambio, secundará la huelga, aunque lo que le pasa al PP le ocurrió al propio PSOE en la huelga general del 29 de septiembre de 2010.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideró, sin embargo, que el tiempo transcurrido ha empeorado las cosas. “Hoy la vida es peor que hace diez meses para todos”.

El argumento de Rubalcaba es que el PP está aprovechando la crisis para aplicar medidas ideológicas, que “provocan el sufrimiento a millones de españoles”.

Punto de inflexión en la campaña electoral catalana

En el caso de Catalunya, la huelga coincide con una campaña electoral que puede ser decisiva. Todos los partidos, salvo el PP, han anulado sus actos electorales.

En el caso de CiU, que apoyó la reforma laboral junto con el PP, la decisión ha sido complidada. Según Artur Mas, se trata de una cuestión de “respeto”. Los dirigentes de CiU no se sumarán a la manifestación y trabajarán en sus respectivas sedes.

La huelga supone, en todo caso, un punto de inflexión en la campaña, que se ha centrado, hasta ahora, en el proceso independentista que ha impulsado Artur Mas.

Los desahucios, las negociaciones con la banca, la posibilidad de recuperar el impuesto de sucesiones, que CiU suprimió, o implantar una renta de inserción, que ahora sugiere Mas forzado por algunos sectores de su partido que reclaman un giro social, han cobrado protagonismo.

Para CiU puede tener consecuencias, porque la mayoría absoluta que pretende se podría alejar. Es lo que intentará, hasta el último día, el PSC. La percepción entre los socialistas, con el candidato Pere Navarro al frente, es que Mas no podrá mantener la tensión soberanista durante toda la campaña.

Y el PP quiere obtener beneficios de todo ese debate. Su candidata, Alicia Sánchez-Camacho, se vanaglorió este martes de ser “el único partido que no defiende hacer una huelga general en plena crisis”.

En juego está la segunda posición, por detrás de CiU.
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