Rosa Mairal y Esteve Rabat, la pareja de moda de la 'high' catalana

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Tras enviudar en 2012, el famoso joyero vuelve a encontrar el amor en una mujer que le ha devuelto la alegría de vivir, dicen sus allegados

Esteve Rabat (último a la derecha) junto a Rosa Mairal, con Isabel Preysler, Jordi Rabat y su esposa Eva Palao. / Europa Press

Barcelona, 05 de marzo de 2016 (01:00 CET)

Nunca es tarde. Esteve Rabat se casó el sábado pasado con Rosa Mairal, una unión que además de abrirle las puertas al amor, se las ha abierto a una nueva familia. Porque tanto Rabat como Mairal vienen de matrimonios anteriores y tienen hijos. Rabat es padre de Jaume (de pasado conflictivo, con quien no mantiene mucha relación), Jordi y Tito. Mairal tiene a Benja y Andrea. Además, Jordi tiene dos hijas, Alexandra y Greta, las únicas nietas de Rabat.

El propietario de una de las joyerías más importantes de España enviudó en 2012 de Cuca Bargadá, su mujer, que siempre había estado a su lado. Un cáncer terminó con su vida, a la que siempre había dedicado a su familia y a su empresa.

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Fue ella, por ejemplo, la que entabló gran amistad con Jaime de Marichalar cuando todavía estaba casado con la infanta Elena. Los entonces duques de Lugo se quedaron prendados de la joyería que Rabat abrió en la calle Serrano de Madrid, y su asiduidad les convirtió en amigos. Tanto, que cuando Rabat enviudó Marichalar, ya separado de la infanta, se convirtió en un gran apoyo para el joyero. Inclusive, en la boda del sábado el ex duque ejerció de padrino de la novia, la nueva mujer de Rabat.

El breve duelo

El duelo del joyero por la muerte de su primera esposa duró menos de los que muchos esperaban. Rabat quedó hundido tras el fallecimiento, y cuando Rosa Mairal se cruzó en su camino, muchos sonrieron aliviados.

Volver a sentir, volver a vivir, volver a nacer. Es lo que logró Rabat, por quien muchos ser sintieron preocupados al enviudar, en especial sus hijos, Jordi y Tito, quienes vieron cómo su padre perdía la fuerza y la alegría de la que hace gala de nuevo.

Quién es Rosa Mairal

Ese renacer de Rabat surgió de su relación con Rosa Mairal, una mujer espectacular que se había separado hacía poco tiempo. Su primer marido es Albert Farrés Martí, director gerente de Nacex, una de las empresas de mensajería más potentes de España.

Este millonario catalán, enamorado de las carreras de coches, es con quien Mairal tuvo a sus dos hijos: Benjamín (Benja para los amigos) y Andrea. La afición de Farrés por los rallies es tan fuerte que ha llegado a participar y ganar diversas carreras, sobre todo en la Costa Brava, donde suele pasar su tiempo libre.

La segunda generación de Rabat

Benja Farrés Mairal, primer hijo del matrimonio, ha trabajado en la empresa de su padre después de haber estudiado en Esade. Además, ha viajado por el mundo, con especial dedicación a California, donde ha pasado algunas temporadas. A Benja le encanta viajar y en Facebook aparece en diversos puntos del mundo; su foto de perfil, sin ir más lejos, es en Roma con su novia.

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Su hermana Andrea, por el contrario, ha optado por el lado más científico de la vida y estudia en la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna, de la Ramon Llull. Andrea, que ha heredado la belleza de su madre, es también modelo en la agencia Group, una de las más importantes del país (descubridora, por ejemplo, de Judith Mascó). Le encanta la danza y da cuenta de ello en Facebook, donde ha colgado varios vídeos en la que se la ve practicando en varias escuelas.

Ambos viven en Valldoreix, con su madre y su nuevo marido. La familia Farrés es una de las más tradicionales de Sant Cugat, así como la familia Mairal. Por esta razón y por el arraigo de la novia en la zona, el matrimonio se ha casado en este municipio del Vallès.

Rugir de motores

Es curioso que Mairal se separase de su primera marido, amante de las carreras, y que su nuevo esposo tenga un hijo famoso precisamente por ganar competencias automovilísticas. Aunque a Farrés le gustan los coches y a Tito Rabat, como sabe la mayoría, las motos. Y no se le da nada mal: ha ganado el campeonato mundial de Moto2.

La dedicación de Tito a las motos ha permitido que Jordi sea el 'heredero natural' del negocio de la familia. Es por ahora quien lleva el negocio junto a su padre.

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Rabat junior está casado con Eva Palao, mujer también de enorme belleza. El matrimonio vive en el Eixample, en un gran piso clásico y modernisto, rehabilitado y decorado por la propia Palao, quien trabaja en Rabat aunque en su momento desarrolló su carrera de arquitecta. La casa del matrimonio ha aparecido en alguna revista de decoración como ejemplo de aunar estilos antiguos y modernos.

Una ceremonia espectacular e íntima

El matrimonio tiene dos hijas, Alexandra y Greta. La última nació a finales del pasado verano, justo unas semanas antes de que Rabat inaugurara su nueva e impresionante tienda en Paseo de Gràcia con una madrina de lujo: Isabel Preysler. Muchos de los invitados a la boda Rabat-Mairal esperaban curiosos a ver si aparecía Preysler con su novio, Mario Vargas Llosa. Pero se trató de una ceremonia muy íntima en la que sólo hubo amigos del círculo de la pareja.

La boda se celebró en los juzgados de Sant Cugat, donde la nietas estuvieron cerca de los novios, provocando algunos de los momentos más divertidos de la ceremonia. El banquete tuvo lugar en el restaurante Bocachica, donde la novia pudo lucir el espectacular vestido diseñado por Tot-Hom (la clásica firma de la alta burguesía catalana) con corpiño de escote corazón y cola sirena.

Mairal acompañó el look con un brazalete y unos pendientes de diamantes y poco más: un vestido de novia de más de 7.000 euros no necesita adornos.

El legado de una joyería emblemática

Rabat se ha convertido en los casi 40 años que lleva en el sector en el joyero de la alta sociedad catalana. Natural de Badalona, se hizo con un taller de joyería como pago de una deuda y ha levantado el negocio de manera espectacular. La tienda que inauguró en octubre en Paseo de Gràcia cuenta con 2.000 metros cuadrados y la reforma costó más de tres millones de euros.

El negocio del lujo, se ha dicho hasta la saciedad, ha crecido durante la crisis. Eso sí, el 50% de los clientes de esta joyería son turistas, de los que el 30% son chinos. No está nada mal para una empresa que no vende en el extranjero, y que en España sólo tiene tiendas en Barcelona, Madrid y Valencia. "Todavía somos jóvenes", suele decir Jordi Rabat.  

 

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