Unidos Podemos recurre al referéndum como anzuelo

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Iglesias quiere seducir a los votantes desencantados con el proceso soberanista y cansado de las rencillas entre Junts pel Sí y CUP. En tanto, Sánchez refuerza su mensaje unionista.

Pablo Iglesias y Ada Colau en una imagen de archivo durante un acto electoral en Barcelona. / EFE

Barcelona, 11 de junio de 2016 (16:58 CET)

El primer acto de Pablo Iglesias en su campaña fue en Barcelona, y aprovechó el tirón que está teniendo la alcaldesa Ada Colau en las encuestas para el 26J. Para ello, salió a la búsqueda del voto independentista que esté decepcionado con las escenas de desencuentros, vetos y pases de facturas que han protagonizado Junts pel Sí y la CUP las últimas semanas.

"Quiero ser el presidente de una España que escuche a Cataluña y reconozca sus derechos nacionales y tienda puentes que otros volaron", dijo Iglesias ante los 5.000 seguidores que se congregaron frente al Arco del Triunfo, en el centro de Barcelona. A diferencia de Albert Rivera, que unas horas antes se había presentado en Nou Barris, ningún soberanista espontáneo salió a reventar su acto.

Independentismo a medias

El dirigente de Podemos compartió el escenario con Alberto Garzón y Xavier Doménech, el candidato por Cataluña de En Común Podem. Según un sondeo publicado el sábado, esta agrupación ganaría las elecciones en Cataluña y obtendría 13 diputados en el Congreso, uno más que en diciembre.

Para evitar susceptibilidades entre los simpatizantes independentistas, Unidos Podemos cambió su tradicional lema de La sonrisa de un país por La sonrisa de los pueblos.

"Vamos a respetar y defender siempre vuestro derecho a decidir porque somos demócratas", dijo, pero para que tampoco sus filas lo vean como un radical independentista, matizó "no queremos que os vayáis".

Más alejados de Unidos Podemos

El referéndum ha sido la línea roja que el socialismo nunca se atrevió a cruzar, y que echó por la borda cualquier posibilidad de acuerdo entre el PSOE y Podemos tras el 20D. Pedro Sánchez tenía encima los ojos vigilantes de los barones territoriales del socialismo, y no se atrevió a pactar con Iglesias.

En el País Vasco, el candidato socialista reforzó su discurso unionista y dijo que uno de sus objetivos será la reforma de la Constitución "frente a quienes revindican el derecho a separarse". Sánchez quiere apartarse de cualquier tentadora oferta que le acerque Unidos Podemos, temeroso que sea el abrazo del oso y termine llevando al PSOE a la extinción en un mediano plazo.

Pero es consciente que los sondeos lo dejan en un incómodo tercer lugar, con 80 escaños, y con su liderazgo gravemente comprometido en caso de que acierten las encuestas.

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