Estafa de Moncloa: no habrá elecciones el 14 de abril

El globo sonda lanzado por Moncloa sobre la celebración de elecciones en pleno juicio del 'procés' no surge el efecto esperado: nadie se siente presionado

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Los fontaneros de Pedro Sánchez trabajan desde hace semanas con las hojas del calendario sobre la mesa. Buscan incansablemente la fecha más propicia para la convocatoria de elecciones generales en algún momento de este año, pero todavía no han llegado a ninguna conclusión. 

Sí que han señalado, sin embargo, varios domingos del año 2019 para estudiar su conveniencia. Ninguno de ellos es el 14 de abril, pero el gabinete del presidente del Gobierno ha optado este lunes por filtrar esta fecha —que obligaría a Sánchez a firmar la convocatoria electoral la semana que viene— con el objetivo de poner a prueba la resistencia de los soberanistas para tramitar los presupuestos.

El experimento ha resultado desastroso. Los independentistas, totalmente concentrados en el juicio del 1-O que comienza este martes en el Tribunal Supremo, apenas tardaron una hora en desearle buena suerte al presidente del Gobierno con sus planes electorales. No piensan levantar el veto a la tramitación de los presupuestos y tampoco tomaron muy en serio el globo sonda lanzado por Moncloa.

«Se trata de una medida de presión para los independentistas», asumió el presidente del Pdecat, David Bonvehí, que no dudó en quitar verosimilitud a la fecha del 14-A. En todo caso, añadió, su partido no se siente «presionado». En el mismo sentido se manifestó la portavoz de ERC, Marta Vilalta, que confirmó la intención de su partido de sostener el veto a los presupuestos, con o sin elecciones sobre la mesa.

«Jamás me ha dado una fecha»

Pero la voz más elocuente fue la del primer secretario del PSC, Miquel Iceta, uno de los pocos dirigentes que mantiene hilo directo (y frecuente) con Sánchez. «Hablo bastante a menudo con el presidente del Gobierno y jamás me ha dado una fecha electoral», dijo para desmentir el 14-A con elegancia.

En realidad, la instancia más afectada por unas elecciones el 14 de abril no sería la política, sino la judicial. El Tribunal Supremo intentará concentrar los trabajos del juicio en un plazo inferior a tres meses para no verse condicionado por las elecciones del 26 de mayo. Esto significa que unas elecciones en pleno mes de abril —y su inevitable campaña (15 días formales)— reventarían el clima político y añadirían más presión, si cabe, a los trabajos del Supremo.

 

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