La vacuna de Oxford reduce un 67% los contagios tras la primera dosis

Los estudios dan una "importante verificación de los datos provisionales" que se usaron para autorizar de emergencia la vacuna contra la Covid-19

Una trabajadora prepara una vacuna. EFE/ Sergio G. Cañizares

Una trabajadora prepara una vacuna. EFE/ Sergio G. Cañizares

Datos prometedores sobre la vacuna de AstraZeneca. Investigadores de la Universidad de Oxford han publicado un estudio preliminar en Preprints de The Lancet, donde se certifica que la reducción de contagios se produce en un 67% tras la primera dosis en los voluntarios en sus ensayos en Reino Unido.

El estudio es muy relevante, porque refleja que la vacuna no solo protege del desarrollo de la enfermedad sino que evita que una persona pueda infectarse. En su trabajo revelan que la eficacia de la vacuna es mayor a intervalos más largos de refuerzo, y que una sola dosis de la vacuna es un 76 por ciento eficaz desde los 22 hasta los 90 días de la vacunación.

Este estudio, todavía bajo revisión de The Lancet, ha informado de un análisis de datos adicionales para incluir la información del ensayo hasta el 7 de diciembre de 2020, que incluye 201 casos de coronavirus sintomático primario (332 casos de 131 notificados anteriormente).

La clave de la efectividad a partir de intervalos

Estos señalan que el efecto del intervalo de dosificación en la eficacia es pronunciado, con una eficacia de la vacuna que aumenta del 54,9 por ciento con un intervalo de menos de seis semanas al 82,4 por ciento cuando se separan 12 o más semanas.

También detallan que una sola dosis estándar de la vacuna tiene una eficacia del 76 por ciento en la protección contra el Covid-19 sintomático durante los primeros 90 días después de la vacunación, una vez que el sistema inmunitario ha creado esta protección 22 días después de la vacunación, y la protección muestra pocos indicios de disminución en este periodo.

“Una importante verificación de datos provisionales”

Según el jefe del ensayo, Andrew Pollard, los estudios dan “una importante verificación de los datos provisionales que fueron utilizados por más de 25 reguladores para conceder la autorización de uso de emergencia de la vacuna. También apoyan la recomendación para adoptar un intervalo de refuerzo de 12 semanas, ya que buscan el enfoque óptimo”.

Los análisis presentados en este trabajo sugieren que es el intervalo de dosificación y no el nivel de dosificación lo que tiene un gran impacto en la eficacia de la vacuna. “Esto está en consonancia con investigaciones anteriores que apoyan una mayor eficacia con intervalos de cebado más largos realizados con otras vacunas como la de la gripe, el ébola y la malaria”.

“La ampliación del intervalo entre dosis no sólo incrementa la eficacia de la vacuna, sino que también permite vacunar a un mayor número de personas en un principio. Además de los nuevos hallazgos sobre la reducción de la transmisión, creemos que esta vacuna va a tener un verdadero impacto para hacer frente a la pandemia”.