Pere Aragonès, nuevo presidente de la Generalitat con los votos de Junts y la CUP

El nuevo 'president' arranca el mandato con dos años de margen para conseguir frutos de una mesa de diálogo que el independentismo condiciona a la "amnistía y autodeterminación", y con el mandato de "culminar la república catalana"

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, durante su intervención en la primera jornada del debate de su investidura en el Parlament de Cataluña. EFE/Alberto Estévez/POOL

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, crea un fondo de 10 millones para librar de los embargos a 34 ex altos cargos del Govern. Foto: EFE/Alberto Estévez/POOL

Pere Aragonès ha sido investido como 132 Presidente de la Generalitat, gracias a la mayoría de 74 diputados de ERC, Junts y la CUP –33 republicanos, 32 ‘junteros’ y 9 anticapitalistas–, y 61 votos en contra –33 del PSC, 11 de Vox, 8 de los Comuns, 6 de Cs y 3 del PP–. Los republicanos abren una legislatura marcada por la inestabilidad, con el contador en marcha de dos años para explorar la vía de diálogo y el compromiso de un nuevo desafío a España.

El nuevo president ha rebajado su tono en su tercer pleno de investidura, con un discurso que apela a la vía amplia –que interpela a independentistas y Comuns–, haciendo malabares entre su apuesta por la mesa de diálogo con el Gobierno central, y el compromiso de una nueva confrontación con España que le exigen tanto la CUP como Junts, quienes son «escépticos» con la apuesta de ERC.

En un pleno partido en dos jornadas, Aragonès ha apelado a los Comuns con una abstención entendida como un voto de confianza para articular el consenso del supuesto 80% de ciudadanos catalanes a favor de un referéndum. También, ha cerrado filas con Junts, con quienes firmó un acuerdo de legislatura y Govern tras meses de desencuentros y la amenaza de la repetición electoral en julio.

Aragonès viene a «culminar la república catalana»

Aragonès centró su debate en dos ejes centrales: un marcado perfil de izquierdas con el que seducir a los Comuns y la vía abierta a una nueva confrontación con el Estado si fracasa la vía de diálogo. «Cataluña tendrá un presidente a la vez de izquierdas e independentista para dar respuesta a la amplia mayoría a favor de la amnistía y la autodeterminación».

El nuevo mandatario catalán, que aseguró que había venido para «culminar la república catalana», también se refirió en su primera intervención a la «confrontación cívica y pacífica» que le exigen sus socios independentistas, aunque eludiendo al máximo la expresión embiste con el Estado, para forzar al Gobierno a «asumir la realidad hasta ahora negada» de la amnistía y la autodeterminación.

Illa: «Hemos visto carreras para descartarse del Govern»

Unas premisas que el PSC y el PSOE rechazan. Salvador Illa, que se estrenó este jueves como jefe de la oposición con un tono muy conciliador, le ha dado zanahoria y garrote al recién electo presidente. Mientras ha recordado que una amnistía y un referéndum llevarán a la «frustración», ha ofrecido todo su apoyo al Govern ante la pandemia o grandes consensos, como la financiación.

Illa ironizó con la «debilidad» del nuevo Ejecutivo: «Hemos visto carreras para descartarse del Govern». El diputado socialista les ha recordado las discrepancias durante estos meses, con unos socios que llevan desde el anterior Ejecutivo aireando las rupturas y las desconfianzas.

Quienes sí que le han puesto deberes al nuevo Govern son Junts y la CUP. Albert Batet le recordó a Aragonès que era el «presidente del 52%» con apelaciones a la unidad tras meses de desencuentros y la amenaza de Govern en solitario de ERC que casi desemboca en una repetición electoral.

“Los partidos independentistas, por separado, perdieron las elecciones, pero la suma ganó con más fuerza que nunca. La ciudadanía nos dio un mandato muy explícito, unidad para que Cataluña tenga un gobierno independentista fuerte y estable”, explicó Batet en su intervención.

La CUP exige «insumisión» a Aragonès

Más explícita ha sido la CUP en su intervención de este viernes. Los anticapitalistas han exigido a Aragonès «insumisión» institucional frente al Estado, pese a aceptar su respeto desde el escepticismo por explorar con fecha de caducidad la mesa de diálogo de la que recelan.

“Creemos que se tiene que generar toda esta inestabilidad para que se abra un espacio de libertad para que las aspiraciones de la gente se puedan plasmar en realidad. Las luchas requieren de esta inestabilidad, para abrir brechas y hacerse realidad”, ha explicado Carles Riera, que le ha recordado que las instituciones tienen que aplicar “la insumisión y la injusticia”.

Los Comuns no se han dado por aludidos, pese a que Aragonès les ha pedido una abstención ante futuros consensos. Para Jéssica Albiach solo gana Junts, que controlará el peso del Govern al gestionar el 60% del presupuesto y será quien lleve la batuta de los presupuestos, y lamenta la «resignación» de un pacto que Torra ya dio por fracasado en enero de 2020.

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