Puigdemont tira la toalla con los Verdes antes de que lo rechacen

Puigdemont se queda sin grupo en Estrasburgo: retira la petición de entrar en los Verdes cuando era evidente que no le querían

Antes de que les dieran un “no” por respuesta, Carles Puigdemont y Toni Comín retiraron en el último momento la petición para entrar en el grupo de los Verdes-ALE del parlamento europeo, que debía dar una respuesta en la reunión convocada para este miércoles.

En una carta dirigida a los copresidentes del grupo, Philippe Lamberts y Ska Keller, los dos eurodiputados catalanes les comunicaron que desistían de la intención de entrar en los Verdes-ALE para evitar una división interna.

Previamente, tanto Lamberts como Keller se habían manifestado en contra del ingreso de Puigdemont y Comín. No los querían en su grupo. Lambert fue el más explícito al recordar la sintonía que mantienen los dos eurodiputados con la derecha independentista flamenca (N-VA), que no gozan precisamente de las simpatías de los Verdes.

En la carta, escrita en tono amable, Puigdemont y Comín exponen que “lo último que quisiéramos es entrar en un grupo después de un proceso que haya podido provocar graves discrepancias entre algunos de sus miembros y que nuestra aceptación sea un elemento de discordia política”.

La cúpula de los Verdes-ALE siempre se opuso a abrirles la puerta, pese las gestiones a favor de uno de sus subgrupos, la Alinza Libre Europea (ALE), en el que está encuadrada la eurodiputada de ERC Diana Riba, esposa de Raül Romeva, que cumple prisión por la sentencia del juicio del procés.

Votación del suplicatorio

Tres semanas después de recibir el acta de miembros del parlamento europeo, Puigdemont y Comín siguen como no eurodiputados no adscritos a ningún grupo. En febrero está previsto que esta cámara vote el suplicatorio que decidirá si se les retira o no la inmunidad para continuar el proceso de extradición a España.

El hecho de continuar como eurodiputados no adscritos supone un contratiempo para Puigdemont y Comín. Tendrán un menor protagonismo: se limitan sus intervenciones tanto en el pleno como en las comisiones, no pueden formular preguntas orales e, incluso, se quedan sin el maná que suponen los fondos que se otorgan a los grupos.

Ahora, les tocará enfrentarse solos al suplicatorio sin el apoyo de un grupo significativo del parlamento. Los Verdes controlan 74 de los 705 miembros de la cámara.