China acorrala a la gasolina y el diésel. Imagen de archivo de un coche eléctrico | Pixabay
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Las autoridades chinas imponen el coche eléctrico a los fabricantes automotrices para amplificar su omnipotencia en el sector

Barcelona, 12 de enero de 2019 (18:39 CET)

China impone el coche eléctrico. A mitad de 2018, el 30% de los vehículos eléctricos vendidos en el planeta estaban matriculados en China, que a su vez ya produce más de estos coches que el resto del mundo, con cerca de 500 fabricantes, y contando. Con las medidas que se pondrán en marcha este año, el país quiere aumentar su omnipotencia en el sector.

El principal planificador económico chino, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, puso en marcha el pasado 10 de enero de 2019 una normativa que prohibe que se formen nuevas empresas automotrices que solo fabriquen vehículos de combustibles fósiles (gasolina o diésel). Si no fabrican coches eléctricos, no pueden entrar al mercado chino.

Incluso las firmas que operan desde antes de la normativa lo tendrán difícil para fabricar coches de gasolina o diésel en China, pues ahora se verán obligadas a cumplir una serie de condiciones. Por ejemplo, deben demostrar una eficiencia en la capacidad de fabricación superior al promedio de la industria, y probar que fabrican más eléctricos que tradicionales.

Los fabricantes de vehículos de combustibles fósiles también tendrán que destinar al menos el 3% de sus ingresos en investigación y desarrollo, y comprobar que son competitivos a nivel mundial, informó Quartz​.

China, pionero y líder del coche eléctrico

Los pasos de gigante que da China para dominar el mercado abarcan todos los niveles, desde ofrecer subsidios considerables a los ciudadanos para que compren coches eléctricos y prohibir la gasolina y el diésel en algunas ciudades, hasta copiosas inversiones en investigación y en flotillas de autobuses eléctricos desde hace más de una década.

El país también tiene un sistema de subsidios para la industria de vehículos eléctricos, que en estas semanas cambiará a un nuevo modelo en el que todos los fabricantes de automóviles deben cumplir con cuotas de producción de eléctricos que aumentarán cada año. Los que lo consigan tendrán créditos que podrán vender a quienes no alcancen la meta.

Todas estas medidas afectarán también a los fabricantes de pequeño y mediano tamaño, y los analistas afirman que los estándares chinos están llegando tan alto que solo los grandes fabricantes pueden cumplir con las condiciones exigidas. China también quiere disparar las ventas de coches, pues teme que tengan su primera caída interanual desde 1990.

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