ASAJA Alicante exige medidas urgentes ante la asfixiante falta de mano de obra en el campo
Tractores participan en la tractorada convocada por las calles de Valencia, convocados por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) y La Unió de Llauradors Jorge Gil / Europa Press
La asociación agraria alicantina ASAJA ha exigido medidas urgentes para combatir la falta de mano de obra en el campo. «La falta de mano de obra se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del campo alicantino» ha asegurado la asociación en una nota.
ASAJA ha explicado que cultivos representativos y estratégicos para la provincia como pueden ser el níspero, la cereza, la breva o la uva de mesa cada vez tienen más dificultades para contratar a trabajadores que recojan la cosecha, independientemente de que la producción y demanda en los mercados pueda ser totalmente satisfactoria.
Las quejas se han intensificado al no tratarse de una situación puntual ni exclusiva de esta campaña. Hace años que la escasez de mano de obra especializada está a la orden día y está obligando a muchos agricultores a planificar sus explotaciones en función de los trabajadores disponibles y no de las oportunidades que ofrece el mercado.
La organización asegura que «existe una carencia generalizada de trabajadores para el campo, lo que está provocando el abandono ante la faltas de garantías para cubrir la recolección».
«El problema ya no es producir ni vender; el problema es encontrar personas dispuestas a trabajar en el campo», ha denunciado José Vicente Andreu, presidente de ASAJA Alicante.

ASAJA denuncia la falta de personal
Uno de los ejemplos más recientes se ha producido esta campaña en el níspero. Rafael Gregori, productor de Callosa d’en Sarrià, estima que alrededor del 10% de la cosecha se ha quedado sin recoger por falta de personal.
«Este año hemos trabajado con diez personas cuando el año pasado éramos dieciséis. Había fruta de calidad y demanda en el mercado, pero no hemos encontrado más trabajadores», ha explicado. Gregori ha lamentado que esta complicada situación también está afectando a cooperativas con una mayor capacidad económica, quienes tampoco son capaces de completar sus plantillas. «Ojalá pudiera pagar más, pero si el agricultor no recibe mejores precios por su producto, no puede asumir más costes», ha mencionado.
José Antonio Cazorla, productor de uva de mesa en Novelda, por su parte, ha denuncia que es una situación que considera especialmente injusta para los trabajadores mayores de 52 años. Ha explicado que muchas personas rechazan incorporarse a las campañas agrícolas porque trabajar en el régimen agrario les supone una pérdida económica respecto a otras cotizaciones.
«Hay trabajadores que perderían alrededor de 400 euros si pasan a trabajar en agricultura. Después necesitan volver a cotizar durante un año en el régimen general para recuperar esa situación. Al final prefieren no venir al campo», ha asegurado.
Estas situaciones que están a la orden del día pone de manifiesto la necesidad de adaptar la normativa laboral a la realidad de las campañas agrícolas.
En este contexto, la asociación recalca que «no tiene sentido que existan mecanismos que penalicen a quienes quieren trabajar temporalmente en el campo cuando precisamente faltan trabajadores para recoger las cosechas».
El coste laboral no es el único problema
Los agricultores coinciden en que el problema no responde únicamente al coste laboral. ASAJA ha defendido que muchas explotaciones se apoyan en trabajadores que buscan complementar sus ingresos durante unos meses: «Antes venían personas que querían un dinero extra. Ahora las exigencias administrativas y laborales son las mismas que para un empleo anual y mucha gente renuncia porque le perjudica en las subvenciones».
Roque Bru, productor de brevas en Elche, ha reclamado una reducción de la carga burocrática que soportan las explotaciones, ya que es una situación que preocupa en cultivos que dependen de una recolección manual especializada. En consecuencia, ASAJA Solicita a las administraciones medidas urgentes para facilitar la contratación temporal agraria, compatibilizar determinadas prestaciones con el trabajo estacional y reducir los obstáculos burocráticos que dificultan la incorporación de trabajadores a las campañas.
«Estamos hablando de cultivos que generan empleo, riqueza y actividad económica en nuestras comarcas. No podemos permitir que se quede fruta en los árboles o que la cosecha se pierda porque faltan manos para recogerla», concluye Ramón Espinosa, secretario técnico de ASAJA Alicante.
ASAJA ha concluido que es necesaria la ordenación de los flujos migratorios como vía para mejorar la oferta laboral y que el Gobierno central debe delegar competencias en materia de Extranjería a las comunidades autónomas a fin de evitar situaciones de bloqueo y saturación.