El relevo que no llega: Bergaña (Audaz Capital) busca una empresa familiar española para invertir hasta 30 millones
El fundador de Audaz Capital busca propietarios sin plan de sucesión para comprar una compañía, gestionarla durante al menos una década y dar continuidad al negocio
Filipe Bergaña, fundador de Audaz Capital.
Filipe Bergaña ha pasado dos décadas analizando compañías desde grandes firmas internacionales de inversión como BlackRock o Fidelity. Ahora, el fundador de Audaz Capital quiere dar un paso distinto: encontrar una empresa familiar española sin relevo generacional claro, invertir hasta 30 millones de euros y ponerse al frente de su gestión durante al menos una década.
“No quiero comprar uno de estos negocios para revenderlo, sino para gestionarlo”, ha explicado Bergaña en una entrevista con Economía Digital. Su objetivo es localizar propietarios que han construido empresas sólidas, muchas de ellas industriales, pero que no cuentan con un plan de sucesión para garantizar la continuidad del negocio.
El proyecto nace de una lectura muy concreta del tejido empresarial español: el envejecimiento de muchos propietarios y la dificultad para encontrar sucesores dentro de la familia o del propio equipo directivo. “Veía un tema demográfico y de falta de sucesión en muchas empresas”, ha señalado Bergaña, que ha impulsado Audaz Capital precisamente para ocupar ese espacio entre el propietario que quiere dar un paso atrás y la empresa que necesita una nueva etapa de gestión.
La búsqueda no se plantea como una operación financiera al uso. Bergaña marca distancias con el modelo tradicional de algunos fondos de private equity, basado en comprar, mejorar, vender y salir en un plazo determinado. “Queremos estar al menos 10 años en la empresa comprada y gestionarla directamente, no como un fondo privado que solo quiere estar un periodo corto de tiempo, no entrar en la gestión directa y hacer un exit”, ha subrayado.
De Lisboa y Londres a Madrid
La trayectoria personal de Bergaña también explica parte del proyecto. De padre español y con un abuelo gallego que emigró a Lisboa y abrió marisquerías, el inversor mantiene vínculos familiares con España desde hace años. “Me casé con una española. Mi padre es español”, ha recordado.
Bergaña estudió en Lisboa y después en Londres. Durante los siguientes 20 años trabajó analizando empresas en firmas como BlackRock o Fidelity, una experiencia que ahora quiere trasladar del mercado cotizado a la empresa privada. “En 2023 vine a Madrid a aplicar el trabajo que hacía en gestoras a empresas privadas”, ha explicado.
Audaz Capital se constituyó como el vehículo para articular esa búsqueda. El proyecto arrancó a finales de 2024 y cuenta con el respaldo de 18 inversores, entre family offices y emprendedores. Según ha detallado Bergaña, esos socios le permiten liderar el proceso de selección y coinvertirán con él cuando encuentre la compañía adecuada. “Reuní a un grupo de inversores, me dejan seleccionar la empresa y entrarán conmigo”, ha indicado.
El calendario que se ha marcado es flexible, pero tiene una referencia clara: dos años para encontrar la empresa en la que invertir. El objetivo inicial es concentrar la inversión en una única compañía, aunque Bergaña no descarta valorar más de una operación si aparece una oportunidad que encaje con los criterios del proyecto.
Hasta 30 millones para una empresa
Audaz Capital dispone de hasta 30 millones de euros de inversión, inicialmente para una empresa. El perfil que busca no responde a compañías en crisis ni a negocios necesitados de una reestructuración urgente, sino a empresas con una posición sólida, servicios relevantes para sus clientes y margen para seguir creciendo bajo una nueva gestión.
“Hay grandísimas empresas en diferentes sectores y yo soy un gestor. Busco una empresa cuyo servicio sea clave para el cliente y no suponga un gran coste”, ha resumido Bergaña.
Ese criterio le lleva a fijarse en nichos de actividad muy concretos. Entre los ejemplos que cita aparecen aromas y fragancias, equipamiento de rotación y envases de elevada integridad. En total, Audaz Capital ha seleccionado 23 nichos en los que considera que pueden aparecer oportunidades interesantes.
El enfoque es, sobre todo, industrial. Bergaña busca compañías con Ebitda de entre 1 y 7,5 millones de euros, un rango que permite apuntar a negocios ya consolidados, con capacidad de generar caja y con una estructura suficiente para afrontar una nueva fase de desarrollo.
En este momento, Audaz Capital está analizando en detalle cinco empresas. La búsqueda se concentra principalmente en el nordeste de España, con Cataluña, Aragón, País Vasco y Comunidad Valenciana como territorios destacados. Aun así, el proceso no está cerrado. “Aunque ya hayamos hecho esta selección, estamos abiertos a que puedan entrar más empresas en la selección final”, ha apuntado.
Una alternativa para propietarios sin relevo
El proyecto de Audaz Capital se dirige a un tipo de propietario muy concreto: empresarios que han levantado compañías durante décadas, que han consolidado una cartera de clientes y una posición en su sector, pero que no encuentran una solución natural para la sucesión.
En esos casos, la venta de la empresa puede plantearse como una salida inevitable, pero Bergaña intenta diferenciar su propuesta de la de un comprador financiero convencional. Su mensaje se apoya en la continuidad: entrar en el capital, asumir la gestión y preservar el legado empresarial.
“El objetivo es encontrar propietarios que no tienen un plan de relevo para su empresa”, ha insistido. En la práctica, la propuesta consiste en convertirse en el sucesor externo de una empresa familiar cuando no existe una alternativa interna.
La tesis encaja con una preocupación creciente en el tejido empresarial español, especialmente en compañías familiares de tamaño medio. Muchas cuentan con clientes estables, conocimiento técnico y una posición competitiva relevante, pero afrontan un problema de continuidad por edad del fundador, falta de interés de los descendientes o ausencia de un equipo preparado para tomar el control.
Bergaña quiere situarse precisamente en ese punto. No busca una cartera de participadas ni una sucesión puramente financiera, sino una empresa en la que pueda concentrar su experiencia y su tiempo. La operación, si se materializa, será el paso de un inversor acostumbrado a analizar compañías desde fuera a un gestor dispuesto a dirigir una desde dentro.
“Quiero comprar uno de estos negocios, no para revenderlos, sino para gestionarlo”, ha reiterado. Esa es la idea central de Audaz Capital: 30 millones para tomar el relevo que no llega en una empresa familiar española.