Carles Tusquets: «Ni un minuto fuera de Europa»

Presidente del Banco Mediolanum, este catalanista puro tiene claro que Mas debería negociar el pacto fiscal

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¿Quiere estar usted un minuto, un solo minuto, fuera de Europa? «Si hiciéramos esta pregunta a la gente, la respuesta mayoritaria sería no; por lo menos un 70% o 75% de los ciudadanos dirían que no». 

Esto lo resume todo para un catalanista puro que cree en el pacto y que se olvidó de la política, cuando las cosas todavía se discutían en las mesas de negociación. Es Carles Tusquets, el presidente del Banco Mediolanum en España y consejero de la matriz italiana, uno de los 30 valores más líquidos del índice selectivo de la Bolsa de Milán.

Desde hace años, Tusquets está al frente de Trea Capital Partners, una sociedad gestora que ha sacado adelante la empresa Antibióticos –el mismo laboratorio que vendieron hace mucho Mario Conde y Juan Abelló para ocupar los nobles blasones de Puerta de Hierro- a base de reestructurar su enorme pasivo.

Pulir bombones

Aunque muchos no lo crean, la banca de inversión limpia, pule y da esplendor; es como la Academia de la Lengua pero en economía. Si tienes pérdidas y ebitda plano te conviene un retoque. Y cuando sales del motor y plancha vas hecho un pimpollo.

Así lo hizo la Inestal de Joaquin Boixareu cuando se encomendó a Trea Capital. Boixareu es el heredero de la gran compañía de Aceros de Sant Adrià desaparecida y ex presidente de FemCat, la pátina empresarial del soberanismo de buena cuna, por diferenciarlo de Pimec o Cecot, patronales adocenadas. Cuando le tocó el turno a Carbures la cosa no era fácil. Pero el reto de pulir un bombón que fabrica fibra de carbono no admite dudas.

A través de su fondo Black Toro, Trea se puso manos a la obra e invirtió 30 millones de euros en Carbures, que hoy se ha convertido en un proveedor importante del avión europeo Airbus y que cierra pedidos de gran volumen con el sector del automóvil.

Aperitivos en José Luis

Tusquets es un hombre de afinidades convergentes. Pero es de la época de CiU, cuando el nacionalismo transversal te permitía tomar un aperitivo con Miquel Roca en José Luis y comer con Prenafeta en la Balsa de los Güell sin miedo a los micrófonos ocultos.

El partido de Xavier Trias, estiloso dirigente, fue un movimiento socialcristiano dotado con torres de defensa y salones de té. En la fase previa a su extinción, Tusquets fue invitado por Jordi Pujol a desempeñar el cargo de consejero de Economía y Finanzas. Declinó por suerte para él.

Cuando CiU recuperó la Genralitat, Tusquets perteneció al Carec, el think tank de sabios de la economía alrededor de Artur Mas. Es conocido que el president escucha, pide consejo y encarga escenarios de futuro que luego se quedan en un cajón de la cómoda.

Comenzar a negociar

Uno de estos escenarios se convirtió en un memorándum sobre la financiación autonómica diseñado por miembros de Carec, Tusquets entre ellos, en base al derecho comparado con otros países descentralizados (Alemania, EEUU, Canadá…).

¿Y qué pasó con esta carpeta? «Vive el sueño de los justos; nunca más se supo». ¿Y qué espera usted ahora de Mas? «La vuelta a la negociación, espero que desentierre aquella carpeta y empiece a negociar». En vez de evolucionar, el catalanismo político se ha revolucionado.

Junts pel sí echa mano de la democracia parlamentaria y no de la democracia directa, tal como había prometido. ¿Estamos a las puertas de un plebiscito? «Eso parece, pero más que palabras hacen falta gestos entre los dos gobiernos».

¿Sirve una mayoría precaria?

Tusquets fue presidente del Cercle d’Economía; conoce el perfil voraz de la política, un entorno en el que rige el principio de Winston Churchill: «Solo se puede confiar en un sondeo si lo ha falsificado uno mismo».

¿Vale una mayoría precaria para declarar la independencia? «Creo que no, pero lo que me preocupa es el entorno internacional de mi país». 

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