Muniesa (CaixaBank) sitúa a la IA como una amenaza para la banca pequeña

Muniesa exige un pacto de Estado con la inmigración para no cometer errores “como en Francia”

Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank.

Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank.

El presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, ha situado la inteligencia artificial y el reto demográfico entre las grandes fuerzas que van a condicionar el futuro de la economía y del sector financiero, en un momento además marcado por la incertidumbre geopolítica derivada de la guerra en Irán y por la tensión energética. A su juicio, la irrupción de la IA no alterará tanto la pugna entre banca tradicional y nuevos actores como el equilibrio entre entidades grandes y pequeñas, por la magnitud de las inversiones que exige esta transformación.

Durante un desayuno de prensa celebrado en la Cámara de Comercio de Madrid, Muniesa ha asegurado que la inteligencia artificial «va a modificar el sector de la banca» y la ha encuadrado dentro de una «transformación radical» de la economía. En ese proceso, ha apuntado, la diferencia clave no estará entre operadores nuevos o antiguos, sino entre grupos con suficiente escala y capacidad de inversión y entidades de menor tamaño. «No influye sobre nuevos o viejos actores, sino grandes o pequeños, porque hay que acometer mucha inversión y si eres pequeño es más complicado», ha resumido.

Muniesa ha señalado que, para afrontar ese salto, serán determinantes la «capacidad crítica», el entorno, la agilidad para adaptarse, la comprensión tecnológica y, sobre todo, la gestión de las personas y el anclaje de la cultura corporativa. En su diagnóstico, la banca se enfrenta a un cambio de ciclo en el que no bastará con incorporar tecnología, sino que será imprescindible entender cómo reorganizar equipos y procesos.

Ese análisis lo ha ligado también al reto laboral y demográfico. El presidente de CaixaBank ha advertido de que en los próximos diez años cinco millones de personas alcanzarán la edad de jubilación en España, frente a apenas 1,5 millones que entrarán en edad de trabajar. Por ello, ha defendido que la economía española necesitará inmigración, aunque ha matizado que no servirá cualquier perfil. «Vamos a necesitar inmigración, pero no cualquier inmigración», ha afirmado, al considerar que la pelea por el talento será uno de los grandes vectores de competitividad en la próxima década.

Muniesa reclama un pacto de Estado sobre inmigración

En este punto, Muniesa ha reclamado un pacto de Estado para ordenar esa respuesta y ha pedido evitar errores de otros países europeos. «Hay que aprender de nuestros vecinos; Francia ha tenido un problema con la inmigración, se han creado guetos, y hay que aprender a hacer las cosas de otra forma», ha señalado.

Junto a estos desafíos estructurales, Muniesa también ha abordado la situación económica inmediata. Ha explicado que la escalada del conflicto en Irán y la consiguiente crisis energética ya empieza a trasladarse al comportamiento de empresas y clientes, con un primer efecto visible sobre la actividad crediticia: una ralentización de la demanda. Según ha precisado, por ahora ese freno «no se nota todavía en la concesión», pero sí comienza a apreciarse en el pipeline de operaciones y solicitudes. «La gente ralentiza estas operaciones», ha indicado.

Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank. Foto: Caixabank.

Pese a ello, ha trasladado un mensaje de relativa contención sobre el alcance de la crisis. Según ha dicho, los mercados continúan descontando que el conflicto bélico en Irán acabará encauzándose y que «el sentido común se va a imponer». Su previsión es que el shock energético afectará a la economía, aunque de forma limitada y previsiblemente temporal, con un impacto de entre dos y cuatro décimas del PIB y una inflación que podría situarse por encima del 4% antes de volver a moderarse.

Muniesa ha apuntado además que el petróleo se mueve ya en expectativas de entre 80 y 90 dólares, y ha avisado de que, incluso en un escenario de normalización razonable, recuperar precios claramente por debajo de esos niveles podría llevar entre dos y tres años. En todo caso, ha subrayado que España llega a este episodio en mejor posición que en 2007.

Ha recordado la fuerte reducción del endeudamiento de familias y empresas —del 80% al 40% del PIB en los hogares y del 120% al 60% en las compañías— y ha defendido que el tejido empresarial español está hoy mucho más internacionalizado. «Nos preocupan los efectos de segunda ronda, que pueden afectar a nuestras empresas», ha afirmado. En ese contexto, CaixaBank ha reivindicado su peso en el mercado: «Uno de cada cuatro euros que se presta en España lo prestamos nosotros».

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