Duelo de gigantes por Singular: ING e Intesa se juegan in extremis el ‘botín’ de 15.000 millones
El fondo de capital riesgo Warburg Pincus, que controla el 93,41% de la entidad, ha puesto los primeros días de junio como fecha límite para recibir ofertas vinculantes de los interesados en hacerse con Singular
El consejero delegado de Singular Bank, Javier Marín
Cuenta atrás para la venta del banco de ricos de Javier Marín, Singular Bank. El fondo de capital riesgo Warburg Pincus, que controla el 93,41% de la entidad, ha puesto los primeros días de junio como fecha límite para recibir ofertas vinculantes de los interesados en hacerse con Singular. Los dos grandes candidatos a ganar esta carrera son el gigante italiano Intesa Sanpaolo y el grupo neerlandés ING. La entidad compradora sumaría así 15.000 millones de euros, la valoración del patrimonio que gestiona el banco del exconsejero delegado del Santander.
El fondo estadounidense lanzó Singular Bank en 2020, tras la adquisición de Selfbank, con la ambición inicial de sacarla a Bolsa. Sin embargo, el plan de saltar al parqué se vio frustrado por el lastre de los números rojos y la creciente presión del fondo norteamericano por desinvertir. En este tiempo, el banco ha engordado su balance a golpe de adquisiciones estratégicas, integrando la filial española de UBS —su mayor operación hasta la fecha en 2022— junto a los negocios de Quintet, Belgravia y MG Valores. Ahora, con la operación de Singular se busca dar una salida rentable a Warburg Pincus.
Los 15.000 millones de euros son el gran atractivo de Singular. La entidad que finalmente se haga con el banco de ricos tendrá la oportunidad de ganar escala de manera inmediata y competir directamente con los grandes líderes del mercado español: Santander, CaixaBank y BBVA.
La irrupción de Intesa en la puja por Singular
Hasta hace apenas unas semanas, ING se consideraba el gran favorito. Con esta operación, coordinada por el banco de inversión Jefferies, el banco neerlandés busca consolidar su presencia en España tras varios intentos de potenciar su unidad de banca privada de forma orgánica.
Sin embargo, el pasado 20 de mayo el gigante italiano Intesa Sanpaolo irrumpió con fuerza en la puja por hacerse con la entidad especializada en banca privada. A través de su recién estrenado proyecto Isywealth Europe, Intesa -el mayor banco de Italia por capitalización bursátil- cuenta con una capacidad de inversión inicial de 200 millones para expandirse en España, lo que le hace escalar posiciones rápidamente en esta carrera. Precisamente, Warburg Pincus aspira a lograr 200 millones de euros con la venta de Singular.
ING e Intesa no han sido los únicos interesados en Singular Bank (aunque sí son los dos que han llegado hasta el final de la puja). El proceso, que lleva meses sobre la mesa, ha despertado el apetito tanto de competidores ya asentados en el mercado nacional como de grupos extranjeros con interés por crecer en el segmento de altos patrimonios en España. Así, entidades como bancos andorranos, el francés Crédit Agricole o la española Abanca han sondeado la operación en distintas fases, aunque finalmente se han descolgado de la puja sin llegar a la recta final.
En paralelo, el sector del capital riesgo internacional también ha explorado la posibilidad de entrar en el accionariado de Singular. Firmas como JC Flowers analizaron un movimiento que habría supuesto el relevo de un private equity por otro, pero finalmente este interés no se materializó ante las dudas sobre el encaje estratégico o la valoración de la entidad.
La «trinchera» de Javier Marín
Mientras los gigantes europeos analizan las tripas del banco en la fase de due diligence, el consejero delegado, Javier Marín, ha lanzado una contraofensiva para intentar blindarse en la cúpula. Marín, que junto a su equipo controla el 6,59% del capital, está contactando con inversores de la competencia y family offices para vender paquetes del 5%, según adelantó Vozpópuli.
Esta estrategia busca crear un consorcio de inversores minoritarios —incluyendo grupos latinoamericanos— que le permita mantener el control de la gestión, siguiendo un modelo similar al de A&G Banca Privada. Para atraer a estos socios, el ex-CEO del Santander ofrece ventajas fiscales vinculadas al umbral del 5% de participación.