La patronal turística de Sevilla fía al visitante extranjero los 500 millones previstos en Semana Santa
Jorge Robles, presidente de ASET, augura una caída del turista nacional mermado por la inflación, y confía en las reservas de última hora para consolidar la campaña
Jorge Roble, presidente de la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas, interviene durante un foro celebrado en Sevilla. Imagen: ED
La Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) ha situado entre los 400 y los 500 millones de euros el impacto económico, tanto de carácter directo como indirecto, que generará la inminente Semana Santa en los distintos sectores productivos de la ciudad.
Para asegurar este volumen de facturación, la patronal ha depositado el peso del negocio en el visitante internacional. Jorge Robles, presidente de la institución, ha detectado una «tendencia decreciente en la demanda nacional», un retroceso que ha atribuido a la actual coyuntura económica, condicionada por la presión inflacionista.
Según ha argumentado el directivo ante preguntas de Economía Digital, «se está encareciendo la vida en general», lo que ha provocado inevitablemente que las familias españolas cuenten con «menos disponibilidad de renta para el ocio y para los viajes». A pesar de este freno objetivo en el consumo interno, ha matizado que el deseo de desplazarse sigue formando «parte de las prioridades de cualquier ciudadano» desde que finalizó la pandemia.
Ante esta merma del cliente patrio, el turismo transfronterizo se ha erigido como el principal motor de viabilidad de la temporada en Sevilla. El presidente de la asociación patronal ha expresado su confianza en que «se mantenga la internacional, que es la que nos está ayudando a que los datos sean buenos en el turismo».
Esta afluencia foránea resulta del todo vital para sostener económicamente lo que Robles ha definido como «uno de los pilares fundamentales dentro de lo que es el turismo» de la ciudad.
90% de ocupación hotelera
Durante su intervención en un foro especializado sobre la materia en el hotel Inglaterra de Sevilla, el representante de los empresarios ha desgranado además las principales magnitudes macroeconómicas que rodearán a la festividad. La capital andaluza espera la llegada de aproximadamente un millón de visitantes durante el transcurso de la celebración religiosa.
En términos de alojamiento, la planta hotelera hispalense se ha marcado como meta operativa alcanzar una cuota de ocupación que ronde el 90%. Con este nivel de reservas, la patronal calcula que se lograrán mantener los buenos registros cosechados durante el ejercicio del año pasado.
Pero estos parámetros están supeditados, según ha reconocido Robles, al volumen de las contrataciones tardías. El portavoz empresarial ha indicado que en estos momentos «todavía hay sitio» en los alojamientos sevillanos, lo que viene a ser ya tónica habitual en el sector.
Este fenómeno de retrasar la decisión de compra está directamente vinculado a la incertidumbre meteorológica propia de la primavera, ya que, tal y como ha explicado, «la gente quiere a la vez más saber qué tiempo va a hacer para hacer las reservas».
La geopolítica favorecerá el turismo andaluz
Más allá de los factores puramente económicos y climáticos, el mercado internacional que aterriza en la capital andaluza también se está viendo moldeado por el tablero geopolítico global. Cuestionado explícitamente sobre si las dificultades y conflictos en otras zonas competidoras están beneficiando a la región, Robles ha señalado que esa «previsión puede ser muy certera de cara a los próximos meses».
En este sentido, ha adelantado que cabe esperar que «Andalucía, en general, empiece a recibir turismo prestado de otras zonas del Mediterráneo, sobre todo el Mediterráneo Sur, que pueden estar más impactadas por la guerra».
Posibles focos de saturación
Finalmente, el previsible éxito de convocatoria, marcado por la alta concentración de público en los días festivos clave como el Jueves y Viernes Santo, ha reabierto el debate institucional sobre la posible masificación del casco histórico de Sevilla. Ante las voces que advierten del riesgo de morir de éxito, el líder empresarial ha defendido que las cifras de afluencia altas siempre son positivas para la economía local, pero ha advertido que «hay que saber gestionarlo».
Para lograrlo, ha reclamado mayor «colaboración con las administraciones y las empresas». El objetivo de esta gestión conjunta debe ser que «esos flujos de visitantes y esas saturaciones que puede haber en un momento puntual, en sitios puntuales, puedan distribuirse mejor». En cuanto a los posibles problemas de convivencia generados por estas aglomeraciones, Robles ha desvinculado por completo el nivel de civismo del origen del visitante.
Ha sentenciado que el comportamiento en la vía pública «no es una cuestión de geografía, es una cuestión de educación y respeto», recomendando a todo aquel que acuda a la ciudad «la integración total con el ciudadano local y el respeto máximo a esta tradición tan íntima y religiosa».