Pernod Ricard se vuelca en los productos ‘premium’ ante la caída de la ginebra en España
La filial compensa el declive de su categoría estrella impulsando formatos con alto margen y la innovación, en un año marcado por el impacto de la venta de sus bodegas
Botella de ginebra sin alcohol de la marca Seagram’s Gin, de Pernod Ricard. Imagen: EP
Pernod Ricard España, compañía que opera con marcas como Beefeater, Seagram’s Gin y Ballantine’s, ha reorientado su estrategia comercial para hacer frente al agotamiento del mercado tradicional de espirituosos.
La filial de la multinacional francesa, con sede en Málaga, ha constatado un retroceso sostenido en su volumen de ventas provocado por el fin del ciclo expansivo de la ginebra, lo que ha impulsado a la compañía a priorizar su cartera de productos de mayor valor añadido y a explorar nuevas categorías de consumo para proteger su rentabilidad.
La dirección de la empresa reconoce abiertamente en su informe de gestión la actual coyuntura restrictiva del sector en el territorio nacional. El documento señala de forma explícita que la compañía «ha sufrido una reducción tanto en volumen como en el importe neto de la cifra de negocio, siguiendo la tendencia del mercado de espirituosos, principalmente relacionada con la bajada del consumo de la ginebra».
Para mitigar este efecto y volver a la senda del crecimiento, la hoja de ruta se ha centrado en la diversificación y el lujo. La directiva detalla en sus cuentas que «la sociedad continúa apostando por el desarrollo de su portfolio, incorporando nuevos productos, con el objetivo, principalmente, de cubrir las necesidades generadas por las nuevas tendencias del consumidor».
Dentro de esta transformación de negocio, Pernod Ricard indica en su informe consultado a través de la plataforma Insight View que busca afianzar su posición comercial «incorporando nuevas categorías y productos que respondan a las demandas cambiantes».
En este sentido, destacan expresamente su «cartera de marcas de productos sin alcohol en rápido crecimiento» y la apuesta por los formatos listos para beber.
Asimismo, recalcan en su estado de información no financiera que han continuado «aumentando nuestra presencia en el mercado Prestige, un segmento estratégico para el crecimiento sostenido».
Pérdidas de 41 millones
En su último ejercicio fiscal, finalizado en 2025, la cifra de negocios de la distribuidora de bebidas se ha situado en 467,7 millones de euros, lo que representa un ligero retroceso del 1% frente a los 472,2 millones de euros registrados durante el año anterior.
No obstante, el negocio ordinario de Pernod Ricard ha demostrado resiliencia, ya que el resultado de explotación se ha mantenido en terreno positivo con 22,13 millones de euros.
El verdadero impacto en la cuenta de resultados de la compañía ha llegado por la vía de las desinversiones. La sociedad ha registrado unas pérdidas netas totales de 41 millones de euros, arrastrada fundamentalmente por la venta del 100% de las participaciones de su filial vitivinícola, Pernod Ricard Winemakers Spain, S.A.U.
Esta operación, que se formalizó por un importe de 121,6 millones de euros, ha supuesto registrar un deterioro contable de 65 millones de euros. Adicionalmente, la empresa ha percibido una compensación de 7,63 millones de euros derivada de la cancelación anticipada del contrato de distribución asociado a dicha filial vinícola.
Reorganización interna
En paralelo a esta reorientación comercial, la compañía ha acometido una recomposición en sus equipos. Durante el ejercicio, la sociedad ha destinado 3,56 millones de euros a indemnizaciones por despido, frente a los 2,73 millones del año precedente.
Además, Pernod Ricard ha dotado una provisión adicional de 1,98 millones en su pasivo para «asumir diversos acuerdos alcanzados con su plantilla».
Según consta detallado en la memoria corporativa, se han ejecutado 16 salidas (6 de ellas de ejecutivos y 8 de supervisores), si bien el volumen de nuevas contrataciones en otras áreas ha amortiguado la caída de la plantilla global de la filial española.
Por último, en materia tributaria, la compañía ha cerrado diversos expedientes de inspección con la Agencia Tributaria relativos a ejercicios pasados. Tras firmar actas de conformidad en abril y abonar cerca de 864.000 euros entre cuota e intereses de demora, el fisco ha devuelto a la empresa una cantidad casi idéntica, alrededor de 835.000 euros, fruto de la resolución de un «procedimiento amistoso entre España y Francia para eliminar la doble imposición», el cual se originó por ajustes técnicos en los precios de transferencia aplicados por la multinacional entre los años 2010 y 2013.