Unicaja borra el rastro de Liberbank: absorción de las filiales de Castilla-La Mancha, Cantabria y Extremadura

La entidad financiera ha formulado un proyecto común con el objetivo de ganar eficiencia operativa y optimizar recursos administrativos

El CEO de Unicaja, Isidro Rubiales.

El CEO de Unicaja, Isidro Rubiales. Eduardo Parra / Europa Press

Unicaja ha consolidado su estructura corporativa al iniciar los trámites legales para la extinción de varias de las sociedades herederas de las antiguas cajas de ahorros.

En concreto, el consejo de administración de la entidad financiera ha formulado y suscrito un proyecto común de fusión por absorción que implicará la desaparición jurídica de cuatro de sus filiales, culminando el proceso de integración societaria del grupo y borrando el rastro de la etapa de Liberbank y de las cajas regionales.

El documento legal establece que Unicaja actuará como única sociedad absorbente de las firmas Unicaja Servicios Financieros, con sede en Madrid; Cantábrica de Inversiones de Cartera, radicada en Gijón; Caja Castilla La Mancha Iniciativas Industriales, domiciliada en la capital de España; y Corporación Empresarial Caja Extremadura, con sede en Cáceres.

Estas sociedades, dedicadas a actividades de holding, consultoría empresarial o participación en gestoras, verán la totalidad de sus patrimonios integrados en la matriz.

La operación supondrá la extinción, por la vía de la disolución sin liquidación, de las cuatro firmas, transmitiendo en bloque su patrimonio a favor del banco de origen malagueño, que adquirirá por sucesión universal todos los derechos y obligaciones.

«Racionalización de la estructura del grupo»

La motivación que ha impulsado este movimiento societario responde a criterios de rentabilidad, eficiencia y gobernanza. Según el análisis de los órganos de administración, la reestructuración se ha planteado para alcanzar «una mayor racionalización de la estructura del grupo mediante la simplificación de su mapa societario».

El objetivo final, según la compañía presidida por José Sevilla, es la configuración de un entramado corporativo «más óptimo y eficiente, dotado de mayor control económico, organizativo y de gestión».

Con esta absorción múltiple, Unicaja persigue una simplificación organizativa, ya que la eliminación de estas entidades jurídicas separadas refuerza el control directo de la matriz sobre los activos y negocios que todavía se alojaban en estas filiales.

Al desaparecer órganos sociales independientes, tales como juntas generales o consejos de administración, se suprimen los trámites burocráticos asociados a sus tomas de decisiones y al mantenimiento formal de su actividad.

Continuidad de la actividad y los contratos

Desde el punto de vista institucional y de mercado, la integración proyecta una imagen de grupo bancario cohesionado, con el objetivo, tal y como reconoce el propio texto del proyecto, de ir «eliminando entes redundantes con nombres ligados a las antiguas cajas (CCM, Caja Extremadura, Caja Cantabria)».

Este movimiento alinea a la entidad con las directrices de las autoridades bancarias europeas y de supervisión prudencial, que se han pronunciado a favor de la simplificación de las estructuras de los grupos financieros.

Al tratarse de una fusión intragrupo donde las filiales están participadas al 100% por Unicaja, se ha aplicado un régimen legal simplificado. Esto exime a la entidad financiera de la necesidad de aprobar ampliaciones de capital o de encargar informes de expertos independientes. Además, se garantiza la continuidad de todos los contratos.

Durante la negociación con Wizink

Esta reorganización de su mapa societario se ha producido en un momento en el que Unicaja está explorando activamente opciones de crecimiento inorgánico en el mercado nacional. Específicamente, el banco malagueño ha iniciado en las últimas semanas un análisis preliminar para evaluar una potencial operación corporativa con WiZink Bank.

Para este proceso, el banco se ha apoyado en los servicios de PwC como asesor financiero y en el despacho Uría Menéndez para los asuntos legales.

El acercamiento al banco digital, controlado por el fondo Värde Partners, responde a la voluntad de Unicaja de reducir su actual dependencia del mercado hipotecario, que concentra cerca del 62% de su inversión crediticia, frente a un 7% del crédito al consumo.

La posible integración con WiZink aportaría al grupo una cartera de préstamos a la clientela de 2.700 millones de euros, enfocada en ese segmento de consumo, y sumaría plataformas digitales como Aplázame o Lendrock. La unión, por lo tanto, crearía un grupo consolidado con un volumen de activos conjuntos superior a los 102.000 millones de euros.

Para acometer este tipo de adquisiciones, conocidas como operaciones bolt-on, Unicaja cuenta con un exceso de capital estimado en 1.046 millones de euros.

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