Sandra Ortega accionista de PharmaMar / EFE

¿Por qué Amancio y Sandra Ortega apuestan por el monte gallego?

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El fundador de Inditex tiene una plantación experimental de castaños en Sobrado, mientras que su hija Sandra apuesta por la innovación a través de Cultigar

A Coruña, 22 de abril de 2018 (04:55 CET)

Galicia arde todos los años, a pesar de que su sector forestal es uno de sus activos más importantes, ya que genera el 3,5% del PIB de la comunidad y da empleo a cerca de 80.000 personas, entre puestos directos e indirectos. Quizá por eso no sea raro que el hombre más rico de la comunidad, y de España, Amancio Ortega, invirtiera en el monte. Ahora ha sorprendido su hija Sandra Ortega al apostar también por el sector. Por fin una inversión les une.

Algo falla en el modelo forestal gallego. Muchos apuntan al eucalipto, una especie denostada por un amplio sector de la población, pero fundamental para industrias como Ence. Por eso, cada vez más, surgen iniciativas públicas y privadas para que las especies autóctonas como el carballo, el castaño o el cerezo recuperen parte del protagonismo perdido.

Algo falla en el modelo forestal gallego: muchos apuntan al eucalipto, denostado pero fundamental para algunos

En este proceso todos quieren aportar su grano de arena. Amancio Ortega, fundador de Inditex, dio la sorpresa hace dos años cuando inyectó 1,2 millones de euros en un proyecto forestal en el municipio coruñés de Sobrado. Lo hizo a través de Pontegadea, su holding inversor, pero la operación carece de carácter estratégico. Responde más bien a un interés personal por el monte gallego y la sostenibilidad.

El proyecto, que se desarrolla bajo el paraguas de la sociedad Sobrado Forestal 2014 S.L., consiste en una plantación experimental de castaños de distintas variedades en una extensión de algo más de 80 hectáreas. Los ejemplares comenzaron a plantarse a  mediados de 2016, por lo que todavía habrá que esperar para comenzar a ver sus frutos.  

Sandra Ortega y Paideia

La apuesta de la Fundación Paideia, presidida por Sandra Ortega, es bien distinta. En virtud del acuerdo alcanzado con la Consellería de Medio Rural de la Xunta esta misma semana, la institución se ha ofrecido a mejorar el material forestal para la reproducción de frondosas como el carballo o el cerezo en la comunidad, una iniciativa que, como apuntan desde el Gobierno gallego, contribuirá también a “disminuir la fuerte dependencia externa en la comercialización de estas especies”.

Sandra Ortega canaliza este proyecto a través de Cultigar, un laboratorio de biotecnología vegetal pionero en Galicia que, como apuntan desde la fundación, está dedicado a la investigación y desarrollo tecnológico en el campo de la producción, cultivo y calidad sanitaria de planta ornamental, forestal y hortofrutícola de alto nivel económico.

Amancio Ortega invirtió 1,2 millones en el monte gallego por una cuestión sentimental; Sandra lo hace por la innovación

La Fundación Paideia tiene en el desarrollo territorial uno de sus ejes. Cultigar es una de las entidades que forman parte del mismo, pero no la única. El eje lo completan Trébore, una empresa de economía social dedicada a la producción de planta y mantenimiento de jardines, y Viveros Borrazás, que se dedica a la venta al público de planta de elevado valor ornamental.

La modesta y casi anecdótica aportación de Amancio contrasta con la decidida apuesta por la innovación forestal de su hija Sandra, desde siempre, al igual que su madre, Rosalía Mera, más preocupada por cuestiones de índole social. En cualquier caso, el hombre y la mujer más ricos de España demuestran que el monte gallego tiene aún quien se preocupa por él y quien lo cuida. En manos del sector está el hacerlo renacer de sus cenizas y garantizarle un futuro de éxito.

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