El SEPE frustra a autónomos: la mayoría mayores de 52 años no reciben el subsidio aunque hayan cotizado décadas

La falta de cotización específica por desempleo deja sin ayuda a profesionales que trabajaron décadas como autónomos y ahora afrontan el paro en la recta final de su vida laboral

sepe saturación

Los sindicatos solicitan al Gobierno medidas urgentes para acabar con la saturación del SEPE

Miles de trabajadores por cuenta propia descubren demasiado tarde que no podrán acceder al subsidio para mayores de 52 años, una de las ayudas más relevantes del sistema de protección por desempleo en España. A pesar de haber desarrollado su actividad durante décadas y haber contribuido de forma continuada a la Seguridad Social, la mayoría se encuentra con una barrera legal difícil de salvar.

El problema no radica en la falta de años trabajados ni en la edad, sino en la ausencia de cotización específica por desempleo, un requisito imprescindible para poder percibir esta prestación. Esta circunstancia afecta especialmente a quienes han pasado la mayor parte de su vida profesional en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

La situación genera frustración entre profesionales que, tras cerrar su negocio o perder ingresos, intentan acogerse a esta ayuda pensando que sus largos años de actividad serán suficientes. Sin embargo, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) rechaza la mayoría de solicitudes procedentes de este colectivo por no cumplir una condición clave.

Un requisito que marca la diferencia

El subsidio para mayores de 52 años exige haber cotizado al menos seis años por la contingencia de desempleo, algo habitual entre trabajadores asalariados, pero excepcional en el caso de autónomos. Este requisito es determinante y actúa como filtro principal en la concesión de la ayuda.

Los autónomos, a diferencia de quienes están en el Régimen General, no cotizan de forma ordinaria por desempleo. Aunque en los últimos años se han introducido mecanismos como la prestación por cese de actividad, esta cobertura no equivale a la cotización tradicional por paro exigida para el subsidio de mayores de 52 años.

Fuentes técnicas del SEPE han reiterado en distintos foros informativos que este requisito es ineludible. Incluso aunque un trabajador haya estado 30 años dado de alta como autónomo, si no acumula al menos seis años cotizados específicamente por desempleo, su solicitud será denegada.

Décadas trabajando, pero sin derecho al subsidio

El caso más habitual es el del autónomo que, tras una larga trayectoria empresarial, pasa a trabajar como asalariado en los últimos años de su vida laboral. Muchos creen que ese cambio les permitirá acceder a la protección por desempleo en igualdad de condiciones que cualquier trabajador por cuenta ajena.

Sin embargo, si ese periodo como asalariado no alcanza los seis años de cotización por desempleo, el acceso al subsidio seguirá siendo imposible. El sistema no computa los años como autónomo para cubrir esa exigencia concreta, lo que deja fuera a una parte significativa de solicitantes.

Esta situación resulta especialmente dura para quienes, superados los 52 años, encuentran grandes dificultades para reinsertarse en el mercado laboral. El subsidio no solo proporciona un ingreso mensual, sino que además cotiza para la jubilación, lo que lo convierte en una herramienta clave para garantizar una pensión futura digna.

Los otros requisitos que complican aún más el acceso

La cotización por desempleo no es el único requisito exigido, aunque sí el más problemático para los autónomos. Para acceder al subsidio, también es necesario cumplir las condiciones necesarias para optar a una pensión contributiva de jubilación, salvo la edad.

Esto implica acreditar al menos 15 años cotizados a la Seguridad Social a lo largo de la vida laboral, de los cuales dos deben situarse dentro de los últimos 15 años anteriores a la solicitud. Este doble requisito —conocido como periodo genérico y periodo específico— es obligatorio para cualquier aspirante al subsidio.

En el caso de los autónomos, muchos sí cumplen estos mínimos de cotización global, ya que han trabajado durante décadas. No obstante, la falta de cotización por desempleo convierte en irrelevante ese esfuerzo prolongado, generando una sensación de agravio comparativo frente a otros trabajadores.

dos personas entrando en una oficina del SEPE

Una brecha entre regímenes de la Seguridad Social

El origen del problema se encuentra en las diferencias estructurales entre el Régimen General y el RETA. Mientras que los asalariados cotizan obligatoriamente por desempleo, los autónomos han tenido históricamente un sistema distinto, con coberturas y contingencias diferenciadas.

Aunque en los últimos años se ha reforzado la protección por cese de actividad, este mecanismo no sustituye el requisito exigido para el subsidio de mayores de 52 años. Se trata de prestaciones distintas, con bases jurídicas y condiciones propias.

Expertos en derecho laboral señalan que esta situación evidencia una laguna en la protección social de los trabajadores por cuenta propia. Muchos profesionales desconocen durante años que su cotización no les dará acceso a determinadas ayudas, lo que complica la planificación de su etapa final de carrera.

Impacto económico y social

La exclusión del subsidio tiene consecuencias directas en la estabilidad económica de los autónomos sénior. A partir de los 52 años, las oportunidades laborales disminuyen de forma notable, especialmente en sectores tradicionales o en actividades físicas exigentes.

Sin acceso a esta prestación, muchos se ven obligados a aceptar empleos precarios o a depender de ahorros personales para cubrir gastos básicos. La falta de ingresos estables también puede afectar a su futura pensión, especialmente si no logran mantener cotizaciones suficientes hasta la edad de jubilación.

Organizaciones representativas del colectivo llevan tiempo reclamando una revisión normativa que permita reconocer de algún modo las largas trayectorias en el RETA. Argumentan que décadas de contribución al sistema deberían tener un reflejo más equitativo en el acceso a determinadas prestaciones.

Un debate abierto sobre la protección de los autónomos

El caso del subsidio para mayores de 52 años ha reavivado el debate sobre la equiparación real de derechos entre regímenes. Aunque en términos de cotización y obligaciones fiscales los autónomos asumen responsabilidades significativas, su acceso a determinadas coberturas sigue siendo limitado.

Algunos especialistas plantean la necesidad de reformar el sistema para permitir que determinadas cotizaciones en el RETA puedan computar, al menos parcialmente, a efectos de este subsidio. Otros defienden que la solución pasa por reforzar la información y la planificación financiera desde etapas tempranas de la vida profesional.

Mientras tanto, la realidad es que la mayoría de autónomos mayores de 52 años que solicitan esta ayuda reciben una respuesta negativa. Décadas de trabajo no bastan si no se ha cotizado por desempleo durante al menos seis años, una condición que continúa dejando fuera a miles de profesionales en un momento especialmente vulnerable de su trayectoria laboral.

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Alba Carbajal

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