Amper reconoce unas pérdidas de 42 millones en el capital social de su matriz

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La compañía tecnológica anuncia a la CNMV que los fondos Springwater y Sherpa Capital pujan por el grupo

Imagen de archivo de una junta de Amper | EFE

05 de noviembre de 2014 (20:44 CET)

Amper ha reconocido en su contabilidad el agujero patrimonial que ha generado las pérdidas de los últimos ejercicios. La tecnológica ha apuntado a su matriz (Amper SA) una reducción del capital social de 41,92 millones de euros, según los datos del Registro Mercantil de Madrid. La inscripción data del pasado 28 de octubre y deja la capitalización del grupo en tan sólo 2,2 millones de euros.

Los portavoces de la compañía afirman que la transacción cuenta con el visto bueno de la última junta de accionistas y que forma parte de una operación acordeón para sanear el grupo. El principal problema es que Amper no cuenta con la liquidez suficiente para ejecutar la ampliación de capital que completará la ordenación societaria. Debe cerrar el ansiado acuerdo con un inversor externo que le dé oxígeno económico.

Dos ofertas vinculantes

La dirección, encabezada por Jaime Espinosa de los Monteros, ha comunicado este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores que el fondo suizo Springwater Capital LLC (que se quedó con Electrodomésticos Miró) y Sherpa Capital (el rescatador de Indo y Dogi) han presentado ofertas vinculantes para entrar en el grupo e inyectar los 20 millones que necesita para salir a flote. 

Amper ha otorgado a Sherpa el fondo liderado por Eduardo Navarro, un derecho preferente de ejecución hasta el próximo 30 de noviembre. Ese día vence el octavo stand still (interrupción de las obligaciones financieras de pago de la deuda) que las 22 entidades que forman parte del pool de acreedores han dado al grupo para encontrar un socio externo. Espinosa de los Monteros ha presentado a la banca las dos ofertas vinculantes, básicas para cerrar una refinanciación de 120 millones.

Impago de nóminas

Las tensiones de tesorería de Amper han llegado al extremo de que no dispone de suficiente liquidez para abonar las nóminas de septiembre y octubre a su plantilla. No es la primera ocasión en que deja de pagar a los trabajadores por falta de fondos.

Tampoco tiene dinero para liquidar las indemnizaciones pactadas en el expediente de regulación de empleo (ERE) que ejecutaron en enero de 2013. El 80% de los afectados han aceptado renovar un pagaré que vence el próximo 15 de diciembre. Con ello, aceptan correr a cargo de los costes financieros asociados a la liquidación del papel.
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