BP, Shell y Statoil, investigadas por manipular precios

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FRAUDE

16 de mayo de 2013 (20:46 CET)

Las grandes compañías han buscado vulnerar ese principio liberal que muchas defienden con pasión: la concurrencia en los mercados, la competencia para beneficiar a los ciudadanos con precios adecuados. Esta vez se trata de las petroleras. Las británicas BP y Shell, y la noruega Statoil han sido investigadas por posible manipulación de los precisos del petróleo, provocando un encarecimiento de la gasolina.

La Comisión Europea ha confirmado que inspectores comunitarios efectuaron visitas a empresas sospechosas de “haber conspirado para facilitar precios distorsionados a una agencia de precios para manipular el precio público de varios productos de petróleo y biodiésel”, tras recibir denuncias.

Lo que las petroleras habrían tratado de conseguir es evitar “que otros participaran en el proceso de establecimiento de precios con vistas a distorsionar los precios al público”. Y todo ello desde hace años, desde el 2002.

Ayuda del Gobierno británico

El conocimiento de esa investigación ha provocado una gran conmoción en la política británica. El ministro británico de Energía, Ed Davey, ha asegurado, en una declaración en la Cámara de los Comunes, que está “profundamente preocupado por las alegaciones de que los precios al consumo pudieron ser incrementados artificial o innecesariamente".

Sin embargo, ha querido recordar que la investigación europea "no presume culpabilidad". Pese a todo, el Gobierno británico se ha puesto a disposición de las autoridades comunitarias para facilitar toda la ayuda necesaria.

Junto a BP, la anglo-holandesa Royal Dutch Shell y Statoil, que han confirmado que están siendo investigadas, la investigación también se centra en la agencia Platts de información sobre precios.

Como el escándalo del Libor

Las sospechas, sin embargo, sobre esas supuestas manipulaciones, eran habituales. El diputado conservador Robert Halfon reclamó al Gobierno británico que si esa investigación surte efecto, y se encuentran culpables, se impongan penas de prisión y multas millonarias.

Y es que los diputados británicos recuerdan que, pese a la congelación de los impuestos sobre la gasolina, el precio del combustible aumentó un 60 % desde 2009.

El posible fraude se ha comparado, en el Reino Unido, con el escándalo del Libor, la manipulación del tipo de interés interbancario utilizado por los británicos para, entre otros productos financieros, calcular las hipotecas.
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