El presidente de la Cooperativa Catalana de Serveis Financers, Joan Olivé. En febrero presentan el modelo de cooperativa de crédito. / YOUTUBE
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Los promotores del proyecto Caixa Catalana intentan operar con una licencia bancaria internacional compartida con otras cooperativas de crédito

Josep Maria Casas

Economía Digital

El presidente de la Cooperativa Catalana de Serveis Financers, Joan Olivé. En febrero presentan el modelo de cooperativa de crédito. / YOUTUBE

25 de enero de 2018 (04:55 CET)

La Cooperativa Catalana de Serveis Financers, conocida como “Caixa Catalana”, se ha dirigido a sus socios para anunciarles que está a punto de “subir la persiana” para operar como cooperativa de crédito. Indican que se proponen “dar servicios bancarios a las clases bajas y medias de la república catalana”. Efectivamente, se trata de un proyecto independentista.

En una comunicación dirigida a socios y potenciales afiliados, los promotores de la Caixa Catalana indican que inician su recorrido como cooperativa de servicios financieros “enmarcados” en la Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos (Febea). Se trata de una organización sin fines de lucro que se rige por la ley belga. Su sede está en Bruselas. Una de las entidades que la impulsaron es la francesa Crédit Coopératif, con la que los promotores catalanes han mantenido conversaciones. Sin embargo, la futura caja catalana no figura en la relación de entidades asociadas que aparece en la página web de Febea.

Al frente del proyecto de caja catalana están Joan Olivé, empresario ya jubilado, y el abogado y economista Jordi Ferrés, exdirectivo de la editorial Tusquets y ex teniente de alcalde de Sant Cugat del Vallès. Es un destacado militante del Pdecat. Cuentan con el asesoramiento de Jaume Terribas, exinspector del Banco de España, que es el padre de la periodista Mónica Terribas y del banquero Christian Terribas, director territorial del BBVA en Cataluña.

En la comunicación a los potenciales socios se indica que se ponen bajo el paraguas de Febea “para llegar a disponer de la licencia bancaria modalidad internacional compartida”. Por lo tanto, aún no disponen de la preceptiva licencia bancaria que les permita operar.

Caixa Catalana intenta operar con una licencia internacional para evitar al Banco de España

No desisten en su empeño de conseguir 50.000 socios. Si cada uno aportase cien euros, reunirían los cinco millones de euros de capital social que el Banco de España exige para operar como cooperativa de crédito. Fuentes vinculadas al proyecto de caja independentista precisan que, si el Banco de España no les concede la licencia, trabajarán bajo la cobertura de Febea o de alguna de sus entidades asociadas. Consideran más factible el plan B, la licencia internacional, que el plan A, que pasaría por la autorización del gobernador del Banco de España.

La Cooperativa Catalana de Serveis Financers Sccl se constituyó en septiembre de 2016. En aquel momento, tan sólo tenía un centenar de socios. Ahora no son muchos más. Con el paso del tiempo se han fijado en diversos modelos para crear su caja o cooperativa de crédito: la vasca Laboral Kutxa, la valenciana Caja Laboral, la catalana Caixa d’Enginyers, la belga NewB, … y, finalmente, la quebequesa Caisse Solidaire Desjardins, una cooperativa de crédito social fundada hace más de un siglo en la ciudad de Lévis (Quebec).

El presidente de Desjardins, Gerald Larose, pronunciará una conferencia en la presentación oficial de la Cooperativa Catalana de Serveis Financers que se ha programado para dentro de unas semanas en Barcelona.

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