Imagen de las bodegas de Codorníu, el fabricante de cava de la familia Raventós.

Con qué gana (y pierde) dinero Codorníu

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El grupo catalán dispara las ganancias gracias a la venta de la marca Locations pero es incapaz de rentabilizar el negocio del cava

Barcelona, 14 de junio de 2019 (04:55 CET)

Codorníu volvió a ser incapaz de rentabilizar el negocio del cava. En el último ejercicio con Mar Raventós en la presidencia y Javier Pagés en la dirección general el grupo, el grupo vinícola volvió a beneficios y alcanzó unas ganancias de 12,5 millones gracias a la venta de la marca Locations, enfocada al mercado estadounidense. Sin embargo, la filial que agrupa el negocio del cava se quedó otra vez en números rojos.

Las cuentas del ejercicio 2017/2018, cerradas el pasado 30 de junio, revelan que el grupo ahora propiedad de Carlyle abandonó las pérdidas a pesar de ver como las ventas caían desde los 236,1 millones hasta los 210,1 millones. No obstante, el expediente de regulación de empleo (ERE) aplicado el año anterior comenzó a dar sus frutos y los gastos de personal se redujeron desde los 55 millones hasta los 35 millones de euros.

Pero a pesar de los beneficios, los resultados arrojan algunas debilidades en la cavista con sede en La Rioja. Para empezar, más de la mitad de las ganancias (6,7 millones) obedecen a la desinversión en la sociedad Shooting Gallery Wines, la joint venture con el productor de vino Dave Phinne, enfocada al público norteamericano.

El negocio del cava volvió a ser la cruz: la filial Codorníu SA perdió 2,2 millones

En cambio, Codorníu SA, la filial que engloba el negocio del cava y los servicios centrales, volvió a cerrar en pérdidas. Con una facturación de 172 millones (el 82% del total), la sociedad acabó con un agujero de 220.902 euros que, tras varios ajustes contables, terminaron consolidándose en un negativo de 2,2 millones de euros.

El otro gran foco de pérdidas fue la bodega Artesa, en Napa Valley (California). La sociedad californiana perdió 278.675 euros en el ejercicio 2017/2018, una cifra que fue compensada por AV Brands, la distribuidora que el grupo tiene en suelo estadounidense y que saldó su campaña con unas ganancias de 1,5 millones de euros.

El negocio internacional dio una de cal y una de arena a pesar de que las rentabilidades obtenidas son todavía escasas, más después de anunciar el fin de la marca blanca que elaboraba para Tesco y Sainsburys. La filial británica ganó 81.609 euros mientras que la japonesa logró unas ganancias de 11.908 euros.

Mientras, la filial argentina cerró el año con un resultado individual negativo de 560.371 que, tras varios ajustes de consolidación se convirtieron en unas ganancias de 504.452 euros.

El negocio del vino de Codorníu

Los resultados de la campaña 2017/2018 cargaron de razones a Carlyle en su apuesta por los vinos tranquilos frente a los espumosos y se confrontan con las dificultades para rentabilizar el negocio del cava. Las bodegas leridanas de Raimat, una de las grandes apuestas de la nueva propiedad, ganaron 280.928 euros con unas ventas de 7,1 millones de euros.

Mientras, Legaris las bodegas del grupo bajo la Denominación de Origen Ribera del Duero se alzaron hasta unos beneficios de 828.811 euros con sólo 4,4 millones de euros de facturación.

Sin embargo, el principal motor del grupo Raventós Codorníu volvieron a ser los vinos riojanos que produce Bodegas Bilbaínas, participada en un 93% por la firma catalana.  Productora de los caldos Viña PomalLa Vicalanda y Viña Zaco, la filial aportó 2,73 millones a las ganancias de toda la compañía.

Falta de información en la auditoría

A pesar del desglose, los auditores de Deloitte no dudaron en hacer constar una salvedad en las cuentas del ejercicio. En su informe, los analistas explican que para la interpretación de las cuentas no han podido acceder “al desglose por añadas de las existencias, el detalle del inmovilizado correspondiente a barricas y el desglose de la cifra de negocio por zona geográfica y actividad”.

La crítica es ya habitual, pues la auditoría ya la expresó en las últimas cuentas. Fuentes de la compañía respondieron entonces que se trataba de una práctica “habitual” en el sector, pues la información es confidencial y estratégica.

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