La presidenta del grupo Codorníu Mar Raventós (i) durante la reunión anual del Instituto de la Empresa Familiar celebrada el pasado mayo en Barcelona. EFE/Quique García

Los Raventós dispararon los beneficios de Codorníu días antes de venderla

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La cavista de la familia Raventós se deshizo de la marca Locations la última semana del pasado ejercicio, en el que logró unas ganancias extraordinarias

Carles Huguet

Economía Digital

La presidenta del grupo Codorníu Mar Raventós (i) durante la reunión anual del Instituto de la Empresa Familiar celebrada el pasado mayo en Barcelona. EFE/Quique García

Barcelona, 11 de octubre de 2018 (04:55 CET)

Con las negociaciones de la venta ya al borde de la firma, los Raventós optaron por disparar las ganancias de la cavista Codorníu a última hora. A pocos días de cerrar el ejercicio 17/18, la entonces familia propietaria aprobó la venta de la marca Locations, enfocada al mercado estadounidense, por un precio que rondó los ocho millones de euros.

La operación se cerró el 27 de junio, apenas cuatro días antes del fin del año fiscal y la misma jornada en la que se acordó que Carlyle compraría la compañía con sede en Haro (La Rioja) por 390 millones de euros --incluidos 90 millones de deuda--.

La enseña fue adquirida por las bodegas californianas E&J Gallo Winery, socio comercial de la firma catalana desde 2002, que pagó más de los ocho millones comentados. Locations era producto de una joint venture entre el productor de vino Dave Phinney y Aveniu Brands, la distribuidora americana de Codorníu, entre los que se repartieron el montante final.

Gracias a la inyección, el grupo cavista presidido por Mar Raventós logró un beneficio ligeramente superior a los 12 millones de euros, señalan fuentes financieras. Un portavoz de la empresa asegura que la cifra no es correcta, pero afirma que "el beneficio fue muy positivo sin añadir la venta de Locations".

El beneficio extraordinario de Codorníu obedece a la venta de Locations y al ahorro de costes por el ERE

El adiós del emblema no supuso ningún trasiego para Carlyle, que no tiene el negocio en Estados Unidos entre sus prioridades. De hecho, tras la compra de Codorníu estudia vender la bodega Artesa, en Napa Valley, para financiar otras adquisiciones en el Viejo Continente.

Queda por ver a que se destinará el extraordinario beneficio: si emitirá un último dividendo para sus accionistas tras años de sequía, remunerará a ejecutivos como el director general, Javier Pagés, por la consecución de los objetivos o lo guardará para pagar una deuda de 90 millones que todavía arrastra.

A falta de la cifra concreta --y de que la empresa haga públicos los números del año pasado, que se cerró en números rojos--, sí queda claro que en el ejercicio 17/18 llega el mayor beneficio de Codorníu en la última década. Las cifras consultadas por Economía Digital revelan que los 4,7 millones de euros obtenidos en la temporada 13/14 tenían el récord positivo. El suelo fueron las pérdidas de 5,4 millones de la 14/15.

Además de la venta de Locations, también influyó en el resultado el efecto del expediente de regulación de empleo aplicado en el año 16/17. Las mismas fuentes cuantifican en más de 3 millones de euros el ahorro de costes que supuso el despido de 71 personas.

Las ventas de Codorníu en el año del boicot

Siempre que se pregunta a un directivo de Codorníu por los efectos de un posible boicot debido a la situación política en Cataluña y el posicionamiento de la empresa --trasladó la sede social a La Rioja--, asegura que la cavista no sufrió ningún tipo de consecuencia.

Fuentes de la empresa celebraban en febrero que los primeros seis meses del año fiscal habían sido "muy buenos". Sin embargo, otras voces explican que la facturación cayó hasta los 220 millones frente a los 236 millones del año 16/17, algo que niega un portavoz.

El diario Ara ponía más cifras al descenso al informar que durante la campaña de Navidad se había producido una caída de ventas de dos dígitos en Cataluña que no había sido compensada en el resto de España. Varios ejecutivos del grupo vinícola ya advirtieron del descalabro en el mercado local cuando se aprobó la mudanza.

Pero más allá del ecosistema que rodea la compañía, parte del descenso de la facturación obedece a una estrategia empresarial que aboga por reducir el volumen de botellas comercializadas a cambio de optar por productos de mayor valor añadido. En esta línea, durante la campaña 16/17 abandonó la producción de marca blanca.

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