Competencia obliga a Correos a reformular sus cuentas

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Las discrepancias se basan en la contabilidad analítica de la empresa pública, la que distingue las subvenciones públicas a las que tiene derecho

Javier Cuesta, presidente de Correos

desde Madrid, 22 de marzo de 2015 (21:42 CET)

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha rechazado el modelo de contabilidad analítica de las cuentas de Correos, correspondientes a 2011 y 2012 por considerar que están formuladas para que resulte imposible cumplir con sus funciones reguladoras del servicio postal.

Por esta razón, la CNMC obliga a la empresa pública a introducir de forma urgente una serie de modificaciones en su modelo de contabilidad analítica, de tal modo que el ejercicio 2013, que ya había sido entregado por Correos, ha sido devuelto para que ejecute de inmediato los cambios propuestos.

La contabilidad analítica es una pieza clave para que el organismo supervisor y la Administración conozcan el coste real de los servicios que ofrece Correos. Es decir, es la herramienta que determina las subvenciones del servicio postal universal (SPU). La contabilidad analítica permite también saber si se están desviando recursos a otros servicios de envío o de paquetería en los que la compañía pública compite con operadores privados.

Volumen de la subvención

La forma en que Correos presenta su contabilidad analítica impide a la CNMC conocer el coste real de cada servicio incluido en el SPU, por lo que es imposible determinar con exactitud el volumen de la subvención pública que cada año sufraga el servicio universal, según las fuentes consultadas.

Ello obliga al Gobierno "a improvisar" la partida presupuestaria destinada a Correos para el servicio universal, que se fija de acuerdo a un viejo sistema que consiste en cubrir un año los agujeros del anterior.

Mezcla de servicios en el capítulo de costes

Las deficiencias en la contabilidad analítica de Correos detectadas por la CNMC se centran en la insistencia del grupo que preside Javier Cuesta de presentar su estructura de costes por grupos de servicios: todas las cartas, todos los paquetes postales, todos los grandes clientes… incumple la obligación que le impone la ley postal de desagregar los servicios para que se pueda conocer el coste de cada uno.

La CNMC obliga a Correos a presentar esta estructura pormenorizada de costes no sólo para las actividades del SPU, sino para todos sus servicios. De esa forma puede conocer si se están empleando recursos que sufraga el Estado para ofrecer servicios postales de libre competencia.

Obstáculos a la competencia

Esta práctica "irregular", según los especialistas del sector, genera "anomalías" que impiden también a la CNMC verificar que los costes reales del servicio postal se corresponden con las tarifas que aplica Correos. Los costes de los servicios a grandes clientes, operadores alternativos y minoristas sin diferenciación por categoría impiden también a la CNMC conocer el precio efectivo de cada servicio y los niveles de descuentos aplicados.

El organismo supervisor se queja de que estas prácticas de Correos le impiden saber si existe algún tipo de competencia desleal, una cuestión cada vez más candente en el negocio postal y que genera quejas por parte de los operadores libres. Correos no ha contestado los requerimientos de información de este medio.

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