El Estado francés entra en Alstom y elige como partner a General Electric

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Se convierte en el accionista mayoritario al quedarse un 20% del capital que estaba en manos de Bouygues

Cristina Farrés

El presidente de General Electric, Jeffrey Immelt, y la directora del grupo en Francia, Clara Gaymard | EFE
El presidente de General Electric, Jeffrey Immelt, y la directora del grupo en Francia, Clara Gaymard | EFE

20 de junio de 2014 (19:36 CET)

El consejo de administración de Alstom debía decidir el lunes a quien cedía el negocio eléctrico de la compañía, pero el Gobierno francés se ha adelantado al dictamen de los empresarios al convertirse en el accionista mayoritario de la compañía. El ministro de Economía, el socialista Arnaud Montebourg, ha anunciado el viernes por la tarde que han adquirido una participación del 20% a Bouygues, que hasta la fecha ostentaba el 29,4% de los títulos del grupo.

El precio final de la transacción aún se negocia. Los directivos de la empresa de telecomunicaciones han señalado a los medios del país que se tendrá que hacer a precios de mercado. El ministro ha confirmado durante su comparecencia ante los medios que aún se deben concretar los detalles de la operación.

General Electric gana, Siemens pierde

La toma de control de Alstom no ha sido la única decisión que ha tomado el Ejecutivo liderado por Manuel Valls. Montebourg ha hecho público que se han decantado por la propuesta de General Electric para hacerse con el control de la división energética de la compañía. ¿Está el futuro de la compañía decidido? Hay poco margen para que Siemens sea quien finalmente se lleve el gato al agua. El ministro avisa de que harán valer su derecho de veto en la operación si la cúpula de Alstom no elige traspasar el negocio a los estadounidenses.

La multinacional alemana iba de la mano con la japonesa Mitsubishi Heavy Industries en su cruzada por quedarse con Alstom. Partía con desventaja respecto a los estadounidenses desde el primer momento. Para intentar acortar la distancia con su competidor, este viernes ha puesto 8.200 millones de euros sobre la mesa de la cúpula del grupo. Unos 1.200 millones más que los incluidos en el borrador que presentó el lunes con el plan de negocio para la compañía.

Control de la electricidad


Pero al Estado francés le interesaba más el control de Alstom que no la inyección económica del futuro propietario. Entre sus actividades hay una muy sensible: la producción de turbinas de vapor para las centrales nucleares galas, la base del sistema eléctrico del país. París ya había dejado claro que no pensaba ceder esta actividad estratégica porque una compañía está en caída libre. Ahora, hará valer una norma por la que obliga a repartir el 50% del capital de la actividad entre lo público y lo privado. No será un problema para General Electric. Revisó el jueves su plan de negocio e hizo una propuesta en este sentido.

Los estadounidenses pretenden crear tres empresas mixtas que se especializarán según la actividad que realicen: turbinas de vapor (el negocio nuclear), redes y energías renovables. El Ejecutivo tendrá voz y voto en las sociedades.

Formalmente, la segregación y venta de Alstom concluirá tras el consejo de administración del grupo el próximo lunes.
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