Housers entrega unas entradas de un partido de fútbol a uno de sus usuarios.

El ladrillo 2.0 usa publicidad engañosa para captar ahorradores

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La empresa líder del crowfunding inmobiliario, Housers, hace campañas para que los clientes no inviertan en ahorros ni planes de pensiones

Madrid, 14 de septiembre de 2017 (05:55 CET)

“¿Te tienta un plan de pensiones? Hoy queremos abrirte los ojos desmontando varios mitos sobre ellos”. El encabezado publicitario es una carta de una compañía que lidera la captación de inversores y ahorradores para proyectos inmobiliarios. Se trata del ladrillo 2.0, un nuevo negocio que junta a inversionistas para la compra reforma y alquiler o venta de pisos en las principales ciudades de España.

El modelo está creciendo con fuerza. La compañía publica proyectos inmobiliarios y comienza a captar inversionistas que, por lo general, aportan cantidades cercanas a los 1.000 euros. Cuando se logra el dinero necesario, comienza el proyecto y, posteriormente, se procede al reparto de beneficios.

Con 60.000 usuarios inscritos y 30 millones de euros financiados, Housers es una de las compañías líderes del sector a la que han seguido otro puñado de empresas. Surgen con la nueva moda del ladrillo 2.0, que capta fondos anónimos a través de internet, pero con una publicidad engañosa que ningún banco se atrevería a formular.

Las polémicas frases

Housers, fundada por el empresario valenciano Tono Brusola, asegura que trabaja para llevar los grandes beneficios del ladrillo a cualquiera que tenga 50 euros para dejar su dinero. Es decir, no hace falta ser millonario para beneficiarse de los pelotazos. Con estas nuevas plataformas, cualquiera puede sacar rédito del ladrillo. 

La compañía envía correos electrónicos a inversores e interesados advirtiendo que los depósitos en cuentas de ahorro y los planes de pensiones son muy poco rentables. También hacen comparativas en la que muestran que la inversión en los proyectos inmobiliarios de Housers con rentabilidades garantizadas como si se tratase de un depósito a plazo.

"Lo que me ha sorprendido es que tienen diferentes rentabilidades en función del dinero que ingresas. Creo que lo lógico es que se repartan los beneficios entre todos, pero no quedan muy claros los criterios por los que a algunos pagan más y a otros menos", explica un usuario de la plataforma. 

Publicidad de Housers.

Explicación (1/2) de la supuesta rentabilidad bancaria de Housers. ED

Pero, en el afán de captar clientes, obvian aclarar que la inversión en Housers no es comparable con un plan de ahorros, porque se trata precisamente de eso: de una inversión no garantizada que podría irse al traste por ejemplo con una nueva crisis inmobiliaria.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) hasta ahora no ha actuado en contra de la publicidad de la principal compañía del mercado y que ha abierto mercado para las que vienen detrás. Ante la sorpresa que el marketing agresivo ha generado en competidores y clientes, Housers, pionera en este modelo de negocio en el mercado español, reunió 15 millones de euros sin contar con los permisos de la CNMV el año pasado. Desde mayo, cuenta con la autorización para operar. 

Publicidad de Housers.

Explicación (2/2) de la supuesta rentabilidad bancaria de Housers. ED

“En todas nuestras comunicaciones nos esforzamos por ser lo más precisos y exactos posible, además de indicar en todas nuestras comunicaciones y en todos los proyectos publicados los riesgos y advertencias asociados a un producto de inversión y ahorro como los que se pueden encontrar en la plataforma”, explican los responsables de Housers.

Rentabilidad dispar

Housers también ha utilizado frases llamativas como “El Banco Central Europeo nos da la razón”. Parece que se tratase del aval de un reputado organismo europeo pero, en el fondo, sólo se trataba de un pronóstico de recuperación inmobiliaria.

La compañía explica que sólo se rige por la ley de plataformas de financiación participativa (PFP) y que no está sujeta a las normativas de la publicidad bancaria, donde este tipo de marketing sería impensable. 

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