Endesa ajusta cuentas con el presidente de la patronal eléctrica

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Prado promueve el relevo de Montes, contratado sin éxito para evitar que el Gobierno recortara en el sector

El presidente de Unesa, Eduardo Montes

18 de julio de 2013 (01:20 CET)

El presidente de Endesa, Borja Prado, ha activado los contactos para relevar al presidente de la patronal de las eléctricas (Unesa). La misión de Eduardo Montes era interceder para suavizar, en el peor de los casos, los recortes que el Gobierno finalmente ha impuesto al sector a través de la reciente reforma energética.

Las grandes eléctricas tendrán que absorber un impacto de 1.300 millones menos al año. Las gestiones de Montes no han podido minimizar la decisión final del Ejecutivo. En Unesa convergen los intereses de, además de la firma hispanoitaliana, Iberdrola, Gas Natural, E.On, y EDP.

Debate al máximo nivel

Prado propondrá un debate al primer nivel por la necesidad, a su juicio, de revisar tanto el papel de Unesa, puesto en evidencia por el escaso poder de mediación del que ha hecho gala estos meses ante el Gobierno, y por la continuidad del máximo responsable de la patronal, socia de la CEOE, al que responsabiliza del fracaso de la negociación.

La propia Unesa admitió en una nota que la reforma iba en contra de los intereses de sus asociados, que podrían desencadenar centenares de despidos en los próximos meses.

Un perfil, a priori, idóneo


Montes accedió al cargo después de que las grandes energéticas no se pusieran de acuerdo en un hombre de consenso para pilotar el lobby. Un caza talentos barcelonés propuso su nombre al presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, que consideró óptima la opción para desatascar la situación.

Montes logró el actual puesto de trabajo gracias a un reconocido currículum como mediador ante las administraciones públicas. Es decir, como lobista. Estos perfiles son particularmente útiles para un sector fuertemente regulado.

Los problemas sin solución

Puesta sobre la mesa la intención del Gobierno de modificar el mercado energético español, la misión de Unesa y su presidente era reducir la exposición de las eléctricas al déficit de tarifa y que se buscara una solución definitiva a la deuda que el Estado mantiene con estas empresas, de 26.000 millones.

Prado y el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, han sido los dos ejecutivos que más esperanzas pusieron en el desempeño de Montes. Sin embargo, barruntaron la situación en octubre cuando expusieron a la patronal abiertamente el desacuerdo con la estrategia seguida para mediar ante los ministerios implicados.

Dos puntos de vista

Las diferencias nacieron cuando el líder de Unesa se focalizó en el ministro de Industria, José Manuel Soria (PP), sin ejercer ninguna mediación con el Ministerio de Hacienda, que decide los impuestos que paga la actividad y con capacidad de aprobar inyecciones directas desde el presupuesto público.

El lobby de las fotovoltaicas, por el contrario, ha sabido moverse en los pasillos del departamento de Cristóbal Montoro. El resultado final, aunque reparte palos para todos, da cierta ventaja a las nuevas energías.
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