Endesa aplaza el megaproyecto de Chile hasta nueva orden

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ENERGÍA

Borja Prado, presidente de Endesa

21 de junio de 2012 (22:09 CET)

Endesa sigue sin resolver la crisis que le ha creado su principal socio en el megaproyecto de Chile, Hidroaysén. Colbún, que tiene un 49% del proyecto se niega a seguir realizando el informe de impacto ambiental de la línea de transmisión que llevará la energía a las grandes ciudades del país.

Endesa pidió una reunión extraordinaria de la dirección de Hidroaysén para estudiar la suspensión del estudio. Tras ella, tanto Endesa como Colbún no han llegado a un acuerdo sobre la suspensión por lo que aplaza hasta nueva orden el resultado de la misma.

El objetivo de Endesa es ganar más tiempo para que se den las condiciones idóneas para poder realizar el estudio ambiental y poder construir los tendido eléctricos hasta las grandes poblaciones del país. El secretario general de Hidoraysén, Camilo Charme, ha asegurado que lo que se quiere es “seguir analizando las condiciones” de tal manera que haya “un marco de viabilidad para el proyecto”.

Seguir con el proyecto

Endesa lo tiene claro, quiere continuar con el proyecto, pero con mayores garantías para la gran inversión de 3.000 millones de euros que suponen las cinco represas de Hidroaysén. Ambas compañías lanzaron un comunicado en el que reafirman “la convicción y voluntad de continuar con el desarrollo de este proyecto en un marco de viabilidad”.

Asimismo, Endesa y su socia afirman que seguirán “trabajando con las comunidades con el fin de aportar a Chile una energía renovable, limpia, segura, competitiva y sostenible”. “Consideramos que HidroAysén es un proyecto estratégico para Chile y para la región de Aysén”, aseguran los socios del megaproyecto.

Menos trabas


Uno de los problemas que ha generado esta decisión de Colbún de no seguir con el proyecto de la línea de transmisión es la escasa ayuda que reciben proyectos de este calado por parte del Gobierno chileno. Las quejas son varias pero todas encaminadas a que son demasiadas las trabas que se ponen a las empresas que quieren invertir en el país, sobre todo, en el campo energético.

El problema más grave al que se enfrentan las compañías energéticas es el inmenso lobby verde que hay en países como Chile que defienden a ultranza los parajes naturales y las gentes que viven en los mismos. Las quejas se enmarañan en los juzgados y eso dificulta el avance de proyectos como Hidroaysén.
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