Leopoldo Fernández Pujals (derecha) juega con un caballo en compañía de Severiano Ballesteros.

Fernández Pujals se retira a criar halcones mientras Telepizza se hunde

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A Fernández Pujals, que se hizo de oro con la venta de Telepizza, sólo le preocupa la cría de halcones para los emires mientras los fondos hunden su creación

Madrid, 09 de julio de 2017 (05:55 CET)

Entre las estancias en Miami y Bahamas, sólo un grupo de pájaros impolutos perturba los pensamientos de Leopoldo Fernández Pujals, el empresario de origen cubano que dio dos grandes pelotazos en su vida: Telepizza y Jazztel. Tras forrarse con la venta de esas empresas, ahora Fernández Pujals se dedica a criar halcones  para los príncipes de los emiratos árabes.

Un buen ejemplar puede alcanzar los 10.000 euros y Fernández Pujals, un hombre meticuloso y perfeccionista, no escatima en recursos para que sus halcones sean los mejores en los emiratos.

En unas jaulas enormes donde incluso pueden llegar a tener luz solar directa, las aves están protegidas y la temperatura está controlada. Cada ejemplar está vigilado de forma permanente y sus cuidadores pueden percatarse de cualquier incidente en tiempo real. Son los niños mimados de la finca de Fernández Pujals, a más de una hora en coche de Madrid, donde también hay decenas de caballos de las mejores razas.

El empresario, con una marcada vena conservacionista, disfruta de la cría y también de la venta de ejemplares. Los emires árabes tienen una estima inmejorable por los ejemplares españoles, de donde proceden la mayoría de aves rapaces que lucen en sus cetrerías. Las cortes mandan a España a emisarios para inspeccionar las aves entre un selecto grupo de compradores españoles.

Fernández Pujals dio dos pelotazos con Telepizza y Jazztel y ahora cría halcones para los emires

Luego, con los ejemplares en casa, organizan jornadas para cazar con las aves rapaces, concursos de belleza o competencias de velocidad. Se trata de una actividad muy arraigada en las altas esferas del Golfo Pérsico que sirve de excusa a los emires y empresarios para cerrar negocios mientras los ejemplares de Fernández Pujals surcan los cielos secos de los emiratos.

Alejado de su creación

Fernández Pujals tiene claro que no volverá a hacerse millonario con su nueva actividad. El exitoso empresario está retirado y observa desde la lejanía de su hacienda cómo el emporio que construyó no gana para disgustos.

Los inversores que entraron en la empresa con su salida en bolsa hace más de un año, han perdido 36 euros por cada 100 invertidos. Telepizza, que perdió la línea de la innovación desde la salida de Fernández Pujals, afronta un enorme pasivo, cercano a los 900 millones de euros.

“Tomaron pequeñas medidas para hacer atractiva la compañía, que más bien hace pensar en una situación delicada en la gestión. Si invitas a un accionista a participar en una sociedad rentable y saneada, no reduces los gastos de personal en un 6,3%, o los alquileres en 1,9 millones de euros, en los momentos previos a la colocación en bolsa”, han explicado los analistas de Probuen, una consultora financiera y de procesos. “Lo que das a entender es que la compañía tiene limitaciones en su administración, y que, momentos antes de venderla, decides ajustarlos porque son evidentes”.

Todo se arruinó desde el principio

Con la salida a bolsa, la compañía recibió unos 118 millones para mejorar su liquidez, pero el dinero no se empleó para un plan de negocio a largo plazo para Telepizza sino para devolución de préstamos participativos y al pago de bonificaciones del equipo gestor, según los analistas. La cúpula de Telepizza recibió unos incentivos de 28 millones el año pasado.

Con una mayor competencia y un mayor surtido de pizzas en las estanterías de los supermercados, la accidentada marcha de la empresa, ahora dirigida por Pablo Juantegui, no termina de mejorar desde la salida del fundador.

Telepizza, ahogada den deudas, ha perdido la carrera por la innovación desde la marcha de su fundador

Las firmas especulativas utilizaron la fórmula de la compra apalancada para entrar en la compañía. Es decir, pagaron por Telepizza con recursos que no tenían. Y ese dinero fue cargado a las deudas de la empres

Justo antes del desastroso debut en bolsa, en mayo de 2016, sus principales accionistas, los fondos Permira, KKR Cyrus y Oak Hill y la familia Ballvé salieron huyendo. Hoy su cotización no supera los 5 euros por acción (salió a bolsa con 7,75 euros) muy a pesar de su aumento de ventas y beneficios.  

Telepizza necesita más que nunca a un Fernández Pujals, pero el empresario no quiere oír hablar de masas, de pizzas margarita ni mucho menos de la polémica pizza kit-kat, con chocolate en el centro. Lo suyo son las hermosas aves rapaces que cría para los emires. 

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