Fraile ocultó la realidad de los últimos ejercicios en la patronal catalana del comercio

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La Confederació de Comerç acumula seis años consecutivos en pérdidas y tiene un agujero patrimonial de 2,6 millones de euros

Xavier Alegret

Miquel Àngel Fraile, ex secretari general de la Confederació de Comerç de Catalunya, y Maria Rosa Eritja, presidenta de la organización
Miquel Àngel Fraile, ex secretari general de la Confederació de Comerç de Catalunya, y Maria Rosa Eritja, presidenta de la organización

Barcelona, 04 de junio de 2016 (01:00 CET)

Sobrevivir será un verdadero reto para la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), que tiene un agujero y unas pérdidas superiores a las que ha reconocido. La patronal del comercio ha admitido que lleva tres ejercicios en rojo, pero sus cuentas hasta el 30 de abril de 2016 evidencian que lleva al menos seis años perdiendo dinero.

Según los resultados de la entidad, a los que ha tenido acceso Economía Digital, la CCC acumula pérdidas desde 2010, y arrastra todavía los números rojos de 2006 y 2007. En total, ha perdido 4,35 millones de euros en estos años, a los que habría que sumar las pérdidas del primer tercio de 2016.

Estos números son los que han puesto en la picota a Miquel Àngel Fraile, que ha sido fulminado como secretario general de la organización a causa de las pérdidas. Sin embargo, se hablaba de tres años consecutivos, cuando en realidad se trata del doble de ejercicios.

Un agujero que va creciendo

La patronal catalana del comercio cerró 2015 con unas pérdidas de 692.000 euros. Consiguió rebajarlas, tras perder 930.000 euros en 2014 y más de 1,5 millones en 2013, como puede verse en este enlace. Este año, sin embargo, va camino de empeorar, con unas pérdidas de 296.700 euros hasta abril.


     

Los números rojos, acumulados año tras año, han dejado un agujero de más de dos millones y medio de euros. Según su cuenta de resultados, la CCC tiene un patrimonio neto negativo de 2,59 millones, que la nueva junta está investigando y al que tiene que hacer frente para reflotar la asociación.

Esta situación patrimonial negativa, que para cualquier empresa sería motivo de disolución, o al menos de concurso de acreedores, se viene repitiendo en los últimos ejercicios sin que nadie haya reaccionado hasta ahora.

El auditor ya avisó  

La nueva presidenta de la asociación, Maria Rosa Eritja, pidió una auditoría para las cuentas de 2015, que todavía no estaban auditadas, pero las de los años anteriores sí que los estaban, y el auditor advirtió sobre esta situación.

La auditoría de 2014, a la que ha tenido acceso Economía Digital, no encontró salvedades importantes en las cuentas de la Confederació de Comerç, pero sí que hacía una salvedad sobre su patrimonio.  

Cortés y Asociados Auditores advertía de que "los fondos propios eran negativos", lo que "indica la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la entidad para continuar en funcionamiento".  

Nueva reunión y preconcurso

Sobreponerse a esta situación y sacar a la CCC del agujero, o al menos salvar los muebles, es ahora la principal prioridad de su presidenta y su junta, que se vuelve a reunir el próximo lunes, 6 de junio, precisamente para buscar una salida.

Una de ellas puede ser presentar concurso de acreedores. Según han explicado dos fuentes cercanas a la Confederació, ya habría presentado el preconcurso, pero Economía Digital no ha podido confirmar este hecho. En cualquier caso, es una de las opciones más plausibles.

La patronal de los comerciantes catalanes tiene una deuda a largo plazo de 1,6 millones y además un pasivo corriente de 2,05 millones. Debe dinero, entre otros, a los trabajadores, como avanzó este medio. La plantilla hace al menos tres meses que no cobra –algunos cuatro–, por lo que algunos empleados han denunciado a la organización.  
 
El cese del jefe histórico    

Miquel Àngel Fraile ha sido cesado como secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya tras 31 años en el cargo, desde que existe la asociación.

Fraile era la mano derecha de Pere Llorens, histórico presidente de la CCC, que murió hace un año. Éste le había protegido pero su sucesora, Maria Rosa Eritja, encargó una auditoría para conocer el estado exacto de las cuentas, tras la que terminó por cesarle.
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