José Luis Bonet, presidente de Freixenet, y Pedro Ferrer, ex consejero delegado. EFE

Freixenet decidirá el cambio de sede la próxima semana

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Bonet lleva la propuesta en el consejo de administración al temer por un posible boicot al cava catalán

Barcelona, 25 de octubre de 2017 (13:30 CET)

El sector del cava fue de los primeros en levantar la voz de alarma por los efectos de la tensión soberanista. La sombra de un boicot y la inseguridad jurídica de una hipotética independencia alertaron a los grandes fabricantes: Codorníu mudó la sede a La Rioja y Freixenet debatirá la semana que viene el cambio del domicilio social en un consejo de administración.

José Luis Bonet, presidente de la cavista, lo advirtió a comienzos de mes, pocos días después de la celebración del referéndum del 1-O. “No depende de mí, depende del consejo, pero desde luego yo lo propondré”, aseguró. Fuentes de la empresa señalan que la reunión se celebrará a lo largo de la próxima semana.

Bonet (29%) no encontrará grandes resistencias al movimiento. “Si tienen cualquier duda sobre una posible afectación económica, tanto los Hevia (29%) como los Ferrer (42%) apoyarán la fuga”, advierten las mismas voces.

El ejecutivo de la firma de Sant Sadurní d’Anoia señaló “reacciones” contra el consumo. En cambio, otras voces del grupo lamentan los movimientos "políticos" del dirigente, abiertamente contrario a la secesión catalana y que ha llegado a participar en eventos del Partido Popular, que califica de "despropósito" y "verdadera catástrofe".

Freixenet crece al ritmo del 2,5% en el mercado español

Por el momento, la Denominación de Origen Cava sigue funcionando. Fuentes de Freixenet celebran un crecimiento del 2,5% en los primeros seis meses del año dentro de España.​ La empresa sólo vende el 20% en el mercado interior. Por ello, el incremento total podría rondar el 7%, cifran otras voces de la compañía.

Así, las "reacciones" no se perciben. La producción continúa a un ritmo normal, explican. El termómetro será la campaña de Navidad, que comienza en noviembre, por lo que todavía no se ha podido pulsar el verdadero efecto del boicot.

Como explicó este medio hace unas semanas, en el sector todavía recuerdan el duro varapalo que supusieron las declaraciones de rechazo a la candidatura olímpica de Madrid del antiguo líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira. Las  ventas cayeron al ritmo del 10% y lastimaron gravemente al sector.  “Todavía no nos hemos recuperado, aunque puede tener su lado positivo: muchos clientes ya dejaron de comprar cava entonces por motivos políticos, la rebaja ahora no será tan drástica”, auguraban entonces.

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