La entrada de la principal bodega de Freixenet, en Sant Sadurní d'Anoia. EFE/Susanna Sáez

Freixenet gana menos que nunca (en lo que va de siglo)

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El líder del cava sólo logra un beneficio de 1 millón de euros en el ejercicio 2017/2018, el último antes de la entrada de Henkell al capital

Carles Huguet

Economía Digital

La entrada de la principal bodega de Freixenet, en Sant Sadurní d'Anoia. EFE/Susanna Sáez

Barcelona, 17 de enero de 2019 (04:55 CET)

A su desembarco en la compañía, los ejecutivos de Henkell se toparon con el Freixenet menos rentable del siglo. Si el líder del cava firmó el 16 de marzo la entrada de la compañía alemana en su accionariado, el ejercicio cerrado el 30 de abril se zanjó con unas ganancias siete veces menores que las del año anterior: la compañía apenas ganó 1,06 millones de euros en la temporada 2017/2018.

Las cuentas de la empresa con sede en Sant Sadurní d’Anoia revela la reducción de los márgenes ante unas ventas que se mantienen estancadas y sólo crecieron el 1,3%, desde los 535 hasta los 542 millones. Así, el resultado de explotación fue de apenas 3 millones frente a los 11,8 millones del periodo comparable.

"El margen se reduce el debido al incremento del precio las materias primas por las malas condiciones climatológicas”, justifica la compañía en la memoria. De este modo, la partida de aprovisionamientos escaló en el último año hasta los 183 millones de euros frente a los 170 millones de los doce meses anteriores.

"Cuando una empresa está inmersa en una operación de compra-venta se incrementan las provisiones", justifican desde Freixenet

Pero el alza del precio de la uva no es la única razón de la rebaja del beneficio. La propia empresa, entonces presidida por Enrique Hevia y codirigida por Pedro Ferrer y Eudald Bonet, admite que los tipos de cambio segaron las ganancias así como el resultado derivado de los ajustes financieros cayó de los 0,5 millones a un negativo de 3 millones.

Fuentes de Freixenet explican a Economía Digital que la venta del 50,67% del capital a la alemana Henkell también tuvo su impacto. "Cuando una empresa está inmersa en una operación de compra-venta se incrementan las provisiones para evitar cualquier riesgo futuro", defienden para justificar parte de la caída de las ganancias.

A pesar de la cautela, el líder del cava destinó casi la totalidad del beneficio a un dividendo de 1,05 millones de euros, el último percibido por las familias Hevia y Bonet --a excepción de José Luis Bonet, presidente institucional y todavía accionista--, que dejaron su lugar al conglomerado germano.

Freixenet: las peores cifras registradas en el siglo XXI

La cavista registró en el ejercicio 2018/2019 los peores beneficios de todo el siglo XXI, pues su pico más bajo había sido en 2009/2010, cuando se quedaron en 1,9 millones, casi el 80% más.

Las ganancias nunca más volvieron a caer de los dos millones de euros, aunque jamás volvieron a acercarse a las cifras previas a la crisis económica y el boicot sufrido en 2005, cuando el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, hizo campaña contra la candidatura olímpica de Madrid 2012.

En cambio, en el ejercicio 2017/2018 no hubo ningún síntoma de que los consumidores españoles dieran la espalda a la marca. En un año caldeado a nivel político en el que algunos sectores llamaron a evitar productos catalanes tras el referéndum del 1 de octubre, las ventas de Freixenet en el resto del país subieron ligeramente de los 109 a los 110 millones de euros.

Tampoco la significación política de José Luis Bonet, que se manifestó efusivamente contra la independencia de Cataluña le supuso ningún peaje en la Comunidad Autónoma.

Por contra, en la Unión Europea la facturación ascendió desde los 270 millones hasta los 281 millones. En el resto del planeta, cayó desde los 155 millones hasta los 150 millones de euros.

La producción sigue dominada por la D.O. Cava, que en la última temporada representaba 194 millones de los 356 millones en los que el grupo valora sus existencias. Eso sí, por primera vez irrumpe en la cartera de productos de la firma el prosecco, aunque apenas con un valor de 378.000 euros. 

Para el futuro, los retos de este espumoso italiano son ambiciosos. El consejero delegado de Freixenet, Pedro Ferrer explicó en la presentación de la campaña de Navidad que en 2020 aspira a poner al mercado unos 15 millones de botellas de prosecco frente a los 5 millones que se producen en la actualidad. “El objetivo es saltar del 5% que representa ahora mismo en la división de espumosos a un volumen que ronde el 15%”, cuantificó.

¿Dónde gana y dónde pierde Freixenet?

El motivo de la apuesta por el prosecco es que la rentabilidad del cava está ahora mismo en entredicho. De hecho, la sociedad Freixenet SA --la filial que vende la mayor parte de la producción-- se anotó unas pérdidas de 3,5 millones de euros. Las bodegas Castellblanch y Segura Viudas registraron unos números rojos de 3,57 y 2,55 millones de euros, respectivamente. René Barbier perdió 507.000 euros.

En cambio, la mayoría de las ganancias de la empresa catalana proceden del negocio en el centro de Europa. La filial UCSA ganó 2,27 millones precisamente antes de que Henkell quiera llevarse el Mia y el Medraño, dos de los vinos de mayor producción, a Alemania para ahorrar costes, pues allí se venden la mayoría de las botellas.

Además, la sociedad del grupo en territorio germano ganó 2,18 millones. Es la sucursal que mejores cifras obtuvo por delante de la estadounidense, con unos números negros de 1,52 millones, y la suiza, que sumó 1,01 millones a las ganancias.

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