La sede de Freixenet, el líder del cava, adquirida por Henkell. EFE

Freixenet ante el espejo: su comprador vende menos que él

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Henkell factura 526 millones de euros en 2017 y aun así se permite el lujo de comprar Freixenet, con 535 millones de ingresos

Barcelona, 27 de abril de 2018 (14:58 CET)

Los problemas de Freixenet en un simple dato: una empresa que factura menos que ella se permitió el lujo de comprarla. La alemana Henkell, propietaria del 50,7% del líder del cava desde este mes de marzo, muestra sus tripas e informa que en 2017 facturó 526,5 millones de euros, una cifra inferior a los 535,1 millones en los que cerró el ejercicio 2016/2017 la firma catalana.

La empresa alemana no desvela la cifra de beneficios pero si muestra un crecimiento del 5% de los ingresos. El mercado germano aportó 156,9 millones a la cuenta de resultados mientras que los 369,6 millones restantes obedecieron a las ventas internacionales. Los grandes argumentos del crecimiento fueron el prosecco Mionetto, los espumosos Henkell y los vinos de I heart Wines, tres marcas del grupo.

En Europa occidental, el crecimiento fue del 12,8%. Fue la cara. La cruz: Europa del Este, con una caída del 1,3% "explicada por la venta de la división de bebidas espirituosas en la República Checa", explicó la empresa en un comunicado. Lejos del Viejo Continente, la firma creció el 5,9% impulsada por las ventas de prosecco.

Henkell pagó sólo 220 millones por el 50,7% de Freixenet, una cifra que ya evidenciaba los problemas de la empresa

Ahora, la actualidad en Henkell llega marcada por la adquisición del 50,7% de Freixenet por 220 millones de euros; una operación que valoró al líder del cava en algo más de 440 millones de euros. La venta se cerró por alrededor de 60 millones de euros menos de los previsto. La excusa oficial fue que la inestabilidad política en Cataluña había sido el origen del recorte.

Sin embargo, las fuentes consultadas por Economía Digital culpaban a las auditorías realizadas y al descarado interés por vender de parte de la familia Hevia y de parte de los Bonet.

Así, las cifras finales fueron sólo la evidencia de una empresa estancada. Y es que las ventas de la cavista no despegan. Freixenet cerró el ejercicio 2016-2017 con unos ingresos de 535,1 millones de euros, apenas el 1,1% más que los 529 millones de euros del año anterior.

La empresa multiplicó por cuatro los beneficios, de 2,39 millones a 8,4 millones de euros. La contención de costes impuesta por Enrique Hevia, presidente ejecutivo desde enero de 2017, ayudó a maquillar unas cuentas en las que también influyó la apuesta de la sociedad por las botellas más caras, y por tanto con mayor margen, frente a las baratas.

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