El sello que evidencia el compromiso de Freixenet con la sostenibilidad

Sustainable Wineries for Climate Protection es una certificación desarrollada por la Federación Española del Vino (FEV)

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Freixenet ha logrado obtener por primera vez la certificación Sustainable Wineries for Climate Protection. Este reconocimiento, desarrollado por la Federación Española del Vino (FEV) evalúa, además de la dimensión medioambiental, aspectos de sostenibilidad social, económica y de gobernanza.

Este sello evidencia el compromiso de la empresa ha obtenido con los más altos estándares de sostenibilidad en la producción de cava. Por su parte, Segura Viudas, bodega del Grupo Freixenet, lo ha revalidado por cuarta vez consecutiva.

Dimensión medioambiental

La certificación valora la reducción de emisiones, el uso de energías renovables y la eficiencia energética, la gestión del agua, la reducción de residuos y la conservación del suelo y la biodiversidad, destacando el compromiso de Grupo Freixenet con el medio ambiente.

Con una marcada responsabilidad sobre sus procesos, la empresa ha implementado políticas y prácticas en toda su cadena de valor, como la apuesta por la tecnología punta a través de líneas de producción de alto rendimiento y efectividad, la inversión en nuevos equipos más eficientes y sostenibles o la centralización de la producción para evitar transportes y climatización externa.

En el campo de las energías limpias, la compañía destaca por la compra de toda su energía eléctrica de origen 100% renovable, la eliminación del consumo de gasoil y sustitución por gas natural y la instalación de un parque de placas fotovoltaicas en Segura Viudas, actualmente en proceso. Estas medidas han permitido a la compañía reducir un 82% sus emisiones de CO2 en los últimos 10 años.

En el área del transporte, una de las que más emisiones genera, la compañía está haciendo importantes esfuerzos para sustituir el transporte en carretera por ferroviario en países como Alemania o Polonia. Además, la empresa usa el combustible renovable de Repsol (elaborado con aceites procedentes de residuos, como aceites de cocina usado) reduciendo un 85% las emisiones de CO2 por transporte y persiguiendo el doble objetivo de descarbonizar la economía e implantar modelos de economía circular que permitan reducir su huella medioambiental.

A nivel de viticultura, la empresa asesora a sus más de 600 proveedores de uva para aplicar prácticas sostenibles en el viñedo. Freixenet lleva años trabajando con todos los agentes implicados del sector del cava para encontrar soluciones para paliar los efectos del cambio climático en las viñas.

Por ejemplo, la persistente y extrema sequía en Cataluña y en el Penedès, con una reducción del 50% de la lluvia respecto a las medias de los últimos años, ha provocado reducciones de las cosechas de uva de hasta el 40%. Esta situación exige capacidad de reacción y una urgente aplicación de medidas de adaptación para la sostenibilidad del territorio.

Dimensión social

Uno de los pilares fundamentales del desarrollo y crecimiento de Grupo Freixenet son la inclusión y la igualdad, y apuesta por impulsar iniciativas que potencien el crecimiento profesional de todos sus colaboradores. Prueba de ello es la implementación de la plataforma formativa Freixenet e-Academy o el Programa de Salud y Bienestar, medidas para facilitar la conciliación como el teletrabajo, o la inclusión de protocolos contra el acoso sexual o laboral, entre otras.

Freixenet ha estado históricamente vinculado a su territorio de origen, la comarca del Penedès, donde es uno de los principales empleadores y un importante motor económico. Centrado en generar impacto positivo en la región, colabora habitualmente con entidades locales como el equipo de hockey patines, CE Noia Freixenet; regionales, como La Marató de TV3, Cáritas, Fundació Arrels, Cruz Roja, y nacionales, como la Federación Español de Bancos de Alimentos (FESBAL) o la Fundación Albéniz.

Dimensión económica y de gobernanza

El sello ha tenido en cuenta también parámetros como la resiliencia y la eficacia de control de costes, donde se tienen en cuenta criterios de inversión responsable, y el uso de nuevas tecnologías y herramientas informáticas avanzadas.

Por otra parte, la certificación también tiene en cuenta factores de gobernanza, como el comportamiento ético, la gestión y la comunicación de la sostenibilidad, o como la relación con los grupos de interés. La compañía aplica una estricta política de compliance, que aporta los ámbitos de conductas y prácticas responsables y políticas antifraude.

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