El presidente del Grupo Siro, José Manuel González Serna (i), junto al presidente de Cerealto, Luis Ángel López (d).

La banca presta 240 millones a Cerealto Siro para huir de Mercadona

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Un pool de nueve entidades otorga un crédito sindicado al fabricante del pan y la bollería de Mercadona para que reduzca la dependencia de los supermercados

Carles Huguet

Economía Digital

El presidente del Grupo Siro, José Manuel González Serna (i), junto al presidente de Cerealto, Luis Ángel López (d).

05 de junio de 2019 (04:55 CET)

La nueva Cerealto Siro se hincha de recursos para dar la espalda a Mercadona. El grupo alimentario surgido de la fusión entre Ceralto y Siro logra un espaldarazo de la banca. Mientras intenta deshacerse del negocio que menos le interesa, la compañía obtiene un crédito sindicado de 240 millones de euros para financiar su expansión, que pasa por crecer a nivel internacional y reducir la dependencia de la cadena de supermercados valenciana.

La compañía de bollería, pan y galletas de marca blanca que preside Juan Manuel González Serna obtuvo un préstamo de 240 millones obtuvo el favor de las entidades en una operación liderada por Rabobank, que ejerció de banco agente, y Banco Santander, explica la propia empresa. Además, también participaron Caixabank, Banco Sabadell, Bankia, ICO, Liberbank, Caja Rural de Zamora y Abanca.

Con la cantidad percibida, la compañía aspira a dar la vuelta a su cartera de clientes. Si en la actualidad el 70% del negocio procede de España y el 30% del extranjero, la intención es que en cuatro años las cifras sean las contrarias. Así, el peso de Mercadona en los pedidos se reducirá precisamente en el momento en el que la cadena presidida por Juan Roig abandona su política de interproveedores --que sirven toda una gama de productos-- para comenzar a trabajar con productores individuales.

Cerealto Siro quiere reducir el número de pymes a las que distribuye sus productos y pasar a trabajar con apenas 30 clientes

"Mercadona seguirá siendo nuestro principal cliente a corto plazo, pero a medio plazo no será el único, sino uno más, aunque muy importante", decía Luis Ángel López, consejero delegado de la compañía, en una entrevista concedida a Expansión el pasado diciembre. Ahora, la empresa valenciana comparte pedidos con más de 260 pequeños clientes, lo que dispara la complejidad administrativa.

Para 2030, el objetivo es trabajar con apenas una treintena de clientes que aporten alrededor de 100 millones cada uno. Además, sólo en tres líneas de negocio: galletas, pastas y cereales.

Con 120 millones de euros de inversión previstos, Cerealto Siro quiere crecer en los países en los que ya ha puesto una pica en primer lugar. Así, Portugal, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y México figuran en los primeros puestos del listado de prioridades.

Si bien se ampliará el foco, el grupo no quiere cambiar la orientación del negocio: la marca blanca, pues también fabrica para Lidl y Carrefour en España, Sainsbury's en el Reino Unido y Pingo en Portugal. "Somos especialistas y cuando sales por el mundo ves que hay pocas marcas que tengan este enfoque; nosotros vendemos tanto a distribuidores como a productores", desgranaba López en invierno.

Las ventas, otra manera de obtener liquidez

Pero más allá de la financiación bancaria, el grupo alimentario también busca recursos con las desinversiones. Ante la falta de capacidad par expandir internacionalmente las divisiones de pan y bollería, los ejecutivos decidieron ponerlas al mercado, pues además producen únicamente para Mercadona

Así, el proveedor de galletas y pan de los supermercados valenciana anunció en noviembre que se vendían seis plantas con sus respectivos negocios. Cuatro elaboran de bollería y se ubican en Briviesca (Burgos), El Espinar (Segovia), Navarrés(Valencia) y Medina del Campo (Valladolid), y otras dos son de pan en Antequera (Málaga) y Paterna (Valencia).

Sin embargo, la compra tiene una dificultad añadida. Además de alcanzar un acuerdo con Cerealto Siro cualquier interesado deberá alcanzar un pacto con Mercadona, que recibe el 95% de la producción de las instalaciones. Según pudo saber Economía Digital en su momento, tanto Bimbo como la catalana Adam Foods miraron con interés el procedimiento, aunque fuentes del mercado explican que no se ha avanzado demasiado desde comienzos de año.

El objetivo es deshacerse de las distintas unidades de negocio antes de 2020 pero las mismas voces señalan que la desinversión de la división de panadería despertó más interés que la de bollería. "Hasta la fecha, hemos compartido información con potenciales compradores especialistas que han mostrado interés en ambos negocios desde el primero momento", dijo un portavoz a este medio.

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