La falta de crédito obliga a los distribuidores a recuperar técnicas de cobro extinguidas

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Marcas de alimentación como Nestlé, Frigo o Coca-Cola retoman prácticas como el cobro en efectivo, avales, giros y letras de cambio en bares y restaurantes

Una compradora de alimentos en un supermercado.

24 de junio de 2012 (23:18 CET)

La falta de crédito a los pequeños establecimientos está cambiando las modalidades de cobro de los distribuidores de las grandes marcas que han debido adoptar prácticas administrativas ya olvidadas desde hace más de 30 años. La escasez de dinero en el banco ha hecho que muchos locales paguen con el dinero de la caja del día y ha obligado a muchas empresas a reorganizar la gestión de cobro.

“Muchos pequeños establecimientos han dejado de usar las transferencias bancarias y están comenzando a pagar otra vez en efectivo. Es un retroceso en la gestión de casi 40 años”, explica el director general de Nestlé España Bernard Meunier.

El cobro en efectivo complica la gestión administrativa y contable, pero en los headquarters de la multinacional en Suiza la nueva modalidad no ha sorprendido en exceso a los ejecutivos. “Trabajamos en muchos otros países donde hay prácticas mucho más extrañas”, comenta Meunier.

Letras de cambio y avales


Los crecientes impagos también han hecho que algunos distribuidores de Frigo y Cobega comiencen a exigir avales a sus clientes con problemas de liquidez, una práctica inusual hasta ahora. En la empresa de Unilever han comenzado a utilizar giros y letras de cambio, una modalidad en auge hace varias décadas pero que había entrado en desuso.

Los distribuidores de las diferentes marcas coinciden en que los controles se intensifican con la mayoría de establecimientos pequeños, aunque la confianza en algunos locales permanece intacta. Los bares y restaurantes regentados por paquistaníes y chinos son de una solvencia contrastada y casi nunca ocasionan problemas de pago.
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